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UN NUEVO HURACÁN AMENAZA EE UU

Nueva Orleans teme por sus maltrechos diques

Nueva Orleans mira de reojo el avance del Rita. Aunque el huracán no amenaza directamente la ciudad, un ligero desvío en su trayectoria podría provocar nuevas inundaciones y retrasar aún más el regreso de sus habitantes. La gran preocupación de las autoridades es que los maltrechos diques, cuya reparación definitiva no concluirá hasta junio del año que viene, sean otra vez incapaces de aguantar una crecida del lago Pontchartrain. Una subida de la marea o la lluvia que el huracán arroja a su alrededor serían suficientes, según los expertos, para anegar de nuevo amplias zonas de la ciudad.

El martes, durante su quinta visita a la zona afectada por el Katrina, el presidente George W. Bush tuvo palabras de elogio para el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, que decidió suspender la operación de retorno gradual de los vecinos a la ciudad ante la amenaza del Rita. "Ha tomado una sabia decisión al decirle a la gente que hay que ser precavido a la hora de regresar, porque cualquier cantidad de lluvia podría romper de nuevo los diques", dijo Bush.

En Nueva Orleans resisten todavía unos 2.000 vecinos que han desobedecido las numerosas órdenes de evacuación dictadas por el alcalde. También siguen en la ciudad miles de trabajadores de los servicios de rescate, empleados de empresas involucradas en la reconstrucción y policías y militares llegados desde otras zonas del país para colaborar en el mantenimiento de la seguridad.

Pendientes de la evolución del Rita desde sus lugares de refugio, el medio millón de ciudadanos de Nueva Orleans recibió ayer una buena noticia: el cuerpo de Ingenieros del Ejército, encargado de las labores de drenaje, anunció que la ciudad está ya prácticamente seca. La escasísima lluvia caída desde el paso del Katrina, hace más de tres semanas, ha contribuido a que el trabajo haya ido mucho más rápido de lo previsto.

El número de muertos a causa del huracán superó ayer el millar. El balance oficial es de 1.035 fallecidos, 801 de ellos en la zona metropolitana de Nueva Orleans. Un hombre de 72 años fue hallado vivo el martes en su casa. El cadáver de su esposa, de la misma edad, estaba también en la vivienda.

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