Juicio al presunto asesino de dos policías de L'Hospitalet por una violación anterior

Cinco policías y tres guardias civiles custodiaron ayer a Pedro Jiménez García, el presunto asesino de las dos agentes de L'Hospitalet, durante el juicio celebrado en la Sección Octava de la Audiencia de Barcelona por la violación y el robo cometidos contra una mujer el 27 de marzo de 2003, durante un permiso penitenciario. El acusado, además, permaneció esposado con las manos en la espalda, un trato muy poco frecuente en una sala de vistas. La escena se repetirá el 17 de octubre porque el juicio se suspendió al no acudir un forense.

El interrogatorio fue muy breve pues, ante las respuestas del acusado, la fiscal no insistió. Jiménez, como suelen hacer prácticamente todos los acusados, se exculpó. En su caso, con cierta finura. "No digo que no lo hiciese, sino que no lo recuerdo", declaró, tras explicar que había consumido éxtasis y cocaína. Sin embargo, en otro momento del interrogatorio sí explicó que el día después de la supuesta violación había acudido a una entrevista de trabajo, incluso citó el nombre de la entidad que le había facilitado la cita y dijo dónde pernoctó esa noche. Por eso, el presidente del tribunal, Carles Mir, le recordó que le sorprendía la falta de memoria para algunas cuestiones y el buen recuerdo de otras, pero el preso insistió en su amnesia.

El caso juzgado ayer había quedado aparcado para la justicia por falta de autor conocido, pero pudo reactivarse después del asesinato a puñaladas, cometido el 5 de octubre del año pasado, de las agentes en prácticas del Cuerpo Nacional de Policía Aurora Rodríguez, de 23 años, y Silvia Nogaledo, de 28. Jiménez fue detenido acusado de esos hechos, ocurridos también cuando disfrutaba de un permiso penitenciario, y aceptó que se le extrajera una muestra de saliva. El ADN obtenido coincidió con el que contenía una colilla recogida en la vivienda de la víctima, de 19 años.

Según el relato de la fiscal, que solicita 15 años de cárcel, Jiménez abordó a la mujer con un cuchillo cuando iba a entrar en su domicilio y le robó el móvil y el dinero. Después la condujo al piso, la ató a la cama y la desnudó con la intención de violarla, pero desistió después de realizar unos tocamientos, dada la resistencia de la mujer, que ayer lo identificó en el juicio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 15 de septiembre de 2005.