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VISTO / OÍDO

La pobre ONU

Cada vez que la ONU celebra algo lo examino, refunfuño y termino escribiendo una frase molesta: "Más vale que exista". Cada vez aprieto con menos fuerza en el teclado: cuando uno no está seguro de lo que dice escribe peor. Física y moralmente: esto es una unidad, como la del alma y el cuerpo (que no sé si lo son). La ONU cumple 60 años en esta Asamblea General: no sé si el mundo hubiera sido mejor sin ella, si sus miles de textos sirven para algo y, en fin, cómo hubiera sido el mundo. Adivinar el pasado es muy difícil. El hecho es que mirando hacia atrás, no sin un poco de ira, no se han visto más que crisis, guerras, hambre, amenazas y cosas de ese tipo. Empezó la ONU con África, matando a Lumumba, desplegando sus cascos azules, y África se ha acabado. Se fundó el Tercer Mundo con una asamblea y un decálogo en Bangkok, y ahora tienen más hambre que antes. Cayó el sistema comunista en países que todavía no han encontrado con qué sustituirlo, sobre todo la madrecita Rusia, a la que cada día atacan más nuestros distinguidos disertantes de la derecha. Estados Unidos dirige el mundo y arrasa lo que puede. La ONU estaba segura, como todo el mundo, de que Irak no tenía armas masivas, pero nos lo saltamos entre cuatro jinetes del Apocalipsis, y se sigue destruyendo Irak con una fe que merece mejor causa. Es posible decir que, salvo los países que perdieron la guerra, todos están peor que en el momento de la creación, cuando sus fundadores se felicitaron a sí mismos. Y yo venga a decir que más vale que sea así, que sería peor si no existiera. ¡Hombre, no! Esta ONU es tan horrible como lo fue la Sociedad de Naciones, que dejó el crecimiento del nazismo, la guerra de Abisinia (Etiopía) y la de España. Puede que sería mejor que se acabara la ficción, se declarase un mundo imperial -por favor, con otro emperador que no fuese Bush: es un mínimo de solicitud- y todos supiéramos lo que debíamos hacer. ¿Es difícil imaginar un mundo donde cada persona, cada país, supiera lo que debe hacer? Tendrían que meditar en ello los filósofos, y ya se ve cómo están: perdidos con sus fantasmas menores.

La información hará olvidar, felizmente, lo que digo. Cada país se lleva lo mejorcito: nosotros, al Rey. Supongo que hablará, y si habla es de la alianza de civilizaciones proclamada por Zapatero. ¿Mejor que si no existiera?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de septiembre de 2005