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Cuestión de cálculo | CULTURA Y ESPECTÁCULOS

Barco a Venus

Cuando yo era muy joven se puso de moda la canción Barco a Venus, de Mecano. Sonaba en todas las radios y a algunos nos parecía un auténtico fastidio. Mis amigos y yo solíamos cantarla en broma, burlándonos de Ana Torroja. Lo pasábamos muy bien alterando la letra para cantar, todos a una: "Déééjalo ya, sabes que nuuuunca has ido a Venus en un taaxiiiii". En nuestra ingenuidad humorística, aquello nos parecía todo hallazgo cómico.

El otro día estaba escuchando uno de mis programas de radio preferidos. Para hacerlo he de recurrir a Internet porque, desgraciadamente, se emite en otra ciudad. Se trata de Abierto en domingo, de Radio Córdoba, un espléndido magazine presentado por la locutora Marta Jiménez. Después de una entrevista a Jorge Drexler sonó Barco a Venus. De forma mecánica recordé mi adolescencia, y en voz alta canté, al llegar al estribillo: "... A Venus en un taaxiiiiii". No hace falta ser un genio de la previsión para saber que, acto seguido, quise calcular cuánto dinero costaría desplazarse en taxi hasta ese caluroso planeta.

En un intento ridículo por fingirme periodista de raza, salí corriendo a la calle y paré el primer taxi que vi

En un intento ridículo por fingirme periodista de raza, salí corriendo a la calle y paré el primer taxi que vi. Abordé al conductor para que me dijera cuál es la tarifa oficial por kilómetro. El hombre estuvo media hora explicándome la diferencia entre precio por distancia y precio por velocidad. Le supliqué que no fuera tan angustiosamente preciso y que me diera una cifra aproximada. El taxista puso cara de sentirse violado en su rigurosidad, pero afortunadamente cerró los ojos para calcular y me aseguró, al instante, que un kilómetro viene a salir por dos euros.

Venus está de la Tierra a una distancia media de 50 millones de kilómetros. En un trayecto tan largo podemos despreciar la bajada de bandera. Multiplicamos y vemos que ir a Venus en taxi nos costaría 100 millones de euros. Proporcionalmente, sale mucho más barato el taxi que los viajes privados a la Luna con tecnología de la NASA, que, según nos dicen, costarán alrededor de 80 millones de euros.

Realizadas estas operaciones, envié un e-mail al programa de radio que me las habían inspirado. Aproveché para felicitar a todo el equipo por los buenos ratos que me hacen pasar, y concluí mi redacción revelándoles el resultado de mi cálculo. Al cabo de tres horas recibí, para mi asombro, un precioso e-mail de Marta Jiménez que no puedo dejar de reproducir:

"Querido Juan Carlos: nos ha hecho muchísima ilusión tu correo electrónico. No podemos creer que alguien pierda el tiempo escuchándonos desde Barcelona. Tus elogios nos han llenado de la energía necesaria para continuar haciendo la radio que nos gusta. Y, para terminar, me gustaría pedirte algo personalmente: ¿podrías calcular, ya puestos, cuánto dinero te podría costar tomar un taxi ahora mismo hasta Córdoba?".

Todavía no he contestado su e-mail. Tal vez será mejor seguir admirando a Marta desde la distancia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de agosto de 2005