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Reportaje:

Un mercado sólo apto para mayores

Las 'pymes' españolas renuncian a invertir en Portugal, mientras que las grandes siguen elevando su presencia

La inversión directa española en Portugal ha caído un 61,4% en 2004 respecto al año anterior, al pasar de 1.837 millones de euros a 709 millones, según el Registro de Inversiones Exteriores, el dato más bajo desde 2000. Considerado como el mercado natural de expansión para las empresas españolas, en especial para las pymes, Portugal parece cautivar menos a los pequeños inversores. Las grandes empresas españolas, sin embargo, siguen destinando cada vez más dinero y aumentando sus participaciones en las compañías locales, gracias a que la crisis económica lusa, que cumple su tercer aniversario, está creando buenas oportunidades de negocio en determinados sectores.

Unas 500 compañías han abandonado el mercado portugués en los dos últimos años: la crisis económica no invita a invertir a los pequeños
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Las pequeñas compañías son las que más sienten la crisis y abandonan el mercado luso, según Enrique Santos, presidente de la Cámara de Comercio e Industria Luso-Española: "Unas 500 empresas han abandonado el mercado portugués en los últimos dos años; pero son empresas pequeñas, que tenían sólo una oficina en Portugal, con un funcionario, y se dedicaban a la distribución". "La crisis no invita a invertir", dice, "pero hay otros motivos para la menor inversión española en Portugal: los cinco años anteriores coincidieron con grandes inversiones puntuales, como la apertura de la tienda de El Corte Inglés en Lisboa o la compra de participaciones en bancos lusos; en 2004 hubo un regreso al nivel normal de inversión". Pero Santos no se olvida de "las deslocalizaciones" hacia mercados más competitivos.

Prioridades españolas

La inversión española en el extranjero aumentó en 2004 el 93% con relación al año anterior. El 79% tuvo como destino países de la Unión Europea, pero sólo el 3,2% se destinó a Portugal. En 2003, el país vecino había recibido el 8,6% del total de las inversiones de España en mercados exteriores. Según datos del Banco de Portugal, la inversión española es un reflejo de la tendencia de la inversión extranjera global en Portugal, que disminuyó un 7,8% en 2004, debido, en buena parte, "al aumento de la competencia internacional y de las deslocalizaciones de muchas empresas hacia países más competitivos".

Guillermo de Llera, presidente de la Casa de España en Lisboa, considera que ha terminado un ciclo de las grandes inversiones españolas en Portugal y que lo ocurrido en 2004 es el regreso a niveles de inversión sin adquisiciones extraordinarias. Resta, por eso, importancia a la reducción de más del 60% en el dinero invertido en Portugal con origen en España. Prefiere destacar el aumento del 148% de la inversión líquida lusa en el mercado nacional, que pasó de 408 millones de euros en 2003 a los 1.014 millones en 2004, "superando a España no solamente en valores relativos, sino absolutos".

"En 2004 se recupera la tendencia de años anteriores en los que la inversión portuguesa superaba a la española y que se vio interrumpida desde los años de la crisis económica en Portugal. Esperemos que estos datos sean un indicador de recuperación de la economía portuguesa, aunque hay que tener en cuenta que algunas operaciones individuales pueden condicionar los resultados totales, ya que la expansión portuguesa está soportada por el sector energético", afirma Llera, en referencia a la compra de Hidrocantábrico por Energías de Portugal (EDP) en 2004.

"El mercado ibérico de fusiones y adquisiciones, históricamente dominado por España, conoció el año pasado un cambio de papeles, porque las empresas portuguesas compraron en valor casi dos veces y media más que las empresas españolas", afirma Antonio Llanos, consejero económico y comercial de la Embajada de España en Lisboa. Pero esto no significa, al menos por ahora, una nueva era en las relaciones económicas ibéricas: "La inversión portuguesa en España ha tenido, en los últimos años, un comportamiento errático, no se mantiene constante. De vez en cuando hay picos muy altos de inversión en un año que vuelven a caer al año siguiente. Son diferencias que corresponden a operaciones puntuales, como las inversiones de Portugal Telecom con Telefónica o de EDP en Hidrocantábrico, entre otras". Sobre 2004, Llanos explica que hubo además un aumento del 4.900% en inversiones lusas en entidades tenedoras de valores extranjeros (conocidas como ETVE), "que constituyen un flujo sólo desde el punto de vista formal, porque corresponden al mero deseo de optimización fiscal de los grupos empresariales".

El segundo destino

Con estas operaciones, Portugal fue en 2004 el cuarto mayor inversor extranjero en España, aportando el 10,3% del total de las inversiones con origen en otros países. Desde la perspectiva de Lisboa, España fue el segundo destino de la inversión lusa en el extranjero. Las cifras demuestran la importancia del mercado español para Portugal, pero analistas y políticos coinciden en afirmar que el flujo poco constante de la inversión y, sobre todo, el estar centrada en grandes compañías, revela que los empresarios lusos aún no han conseguido aprovechar todas las potencialidades que les ofrece el mercado único vecino.

"El mercado español es, naturalmente, la alternativa más a mano. Por una cuestión de supervivencia o por simple necesidad de expansión, las empresas portuguesas tienen cada vez más que pensar en actuar en el marco del nuevo mercado ibérico, como hacen, con éxito, muchas empresas españolas. Existen sólo 300 empresas portuguesas con filiales en España y hay cerca de 2.500 empresas con capital español operando en Portugal. Esta proporción de una a ocho excede bastante las relaciones de uno a cuatro en población y de uno a casi seis en producto interior bruto (PIB). Portugal necesita invertir más en España, no sólo a través de empresas de mayor dimensión, sino también y sobre todo a través de pequeñas y medianas empresas, que constituyen la mayoría de nuestra estructura productiva", afirmaba el presidente de la República, Jorge Sampaio, el pasado diciembre, ante una asamblea del Instituto de Formación Empresarial Avanzada de Lisboa.

"Estoy convencido de que las oportunidades y las potencialidades del mercado ibérico podrán ser mejor aprovechadas por las empresas portuguesas, constituyendo la economía española una buena base para la recuperación de la economía de Portugal. Dados los abultados desequilibrios de las finanzas públicas y de las cuentas exteriores, el crecimiento sostenible de la economía nacional tendrá que ser más empujado por la expansión de las exportaciones que por el crecimiento del gasto interno. Los empresarios nacionales tienen que mirar el mercado español como una continuación natural del mercado doméstico. España tiene cuatro veces más población que Portugal, con un poder de compra superior en un 30% al portugués", concluía Sampaio.

Mayor apertura

En abril último, en una entrevista a este periódico, el nuevo primer ministro de Portugal, José Sócrates, definía España como la gran prioridad de la política exterior portuguesa con el objetivo de crear un mercado ibérico. Pero, haciendo eco de algunas críticas, que denuncian una invasión económica española, mientras las empresas portuguesas tienen dificultades para entrar en España, Sócrates afirmaba: "Portugal no tiene ningún complejo. Lo que queremos es que el mercado español se abra de la misma manera. En el mercado portugués y en el mercado español perviven sentimientos retrógrados y proteccionistas que los dos gobiernos deben evitar".

Pese a la gran presencia de empresas españolas en Portugal -las estimaciones oscilan entre 1.500 y 2.500-, España es sólo el quinto mayor inversor extranjero en Portugal. ¿De dónde sale, entonces, la idea de que España controla sectores importantes de la economía portuguesa? España es el principal socio comercial del país vecino, o sea, es su principal cliente (representa un 24,9% de las exportaciones lusas) y su principal proveedor (el 29,3% de las importaciones de Portugal son españolas). Pero en valores absolutos, Portugal sólo vende a España un poco más de la mitad de lo que le compra.

Portugal pide a España más equilibrio en la balanza comercial, pero también más inversión directa. El dinero español está concentrado en actividades financieras (43,8%), inmobiliarias (17,8%) y comerciales (16,2%). "Sería deseable que estuviera menos concentrado en estos sectores y fuera mayor su participación en el sector de los bienes industriales", decía Sampaio en aquella ocasión.

Centro comercial de El Corte Inglés en Lisboa.
Centro comercial de El Corte Inglés en Lisboa.RAÚL CANCIO

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