Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

El título de Alonso se retrasa

Kimi Raikkonen gana el GP de Hungría de F-1 y resta 10 puntos a Fernando Alonso, que acaba 11º tras un toque con Ralf Schumacher en la salida - Su título se retrasa, pero su ventaja es sustancial: 26 puntos - En motociclismo, Pedrosa se impone en 250cc y Rossi vuelve a superar a Gibernau en Alemania

Los más optimistas anunciaban que según el resultado que se produjera en Hungaroring, el título mundial de fórmula 1 de Fernando Alonso podría llegar a cantarse incluso en la próxima carrera, el 21 de este mes, en Turquía. Sin embargo, tanto optimismo resultó excesivo. Lo que se estaba anunciando, al fin volvió a producirse: Kimi Raikkonen logró concluir otra carrera y la ganó. Ése parece ser su destino en un año tan aciago para él, o su coche se rompe o sube a lo más alto del podio. Ayer, le secundaron Michael Schumacher, pese a que su Ferrari comenzó a sufrir en las vueltas finales, y su hermano Ralf (Toyota), que sacó provecho del abandono de Juan Pablo Montoya (rotura de un semieje), cuando iba líder superada la mitad de la carrera.

La victoria de Raikkonen retrasa el título de Alonso, pero no lo complica en exceso. Por el momento, la ventaja del asturiano sigue siendo muy sustancial y los 26 puntos que le lleva al finlandés parecen inalcanzables en las sólo seis carreras que faltan para la conclusión del campeonato. Alonso había puesto muchas ilusiones en la carrera de Hungría, que le había visto ganar por primera vez en la F-1 en 2003 y subirse al podio en 2004. Sin embargo, esta vez la carrera se le torció desde el principio.

A su leve error -salida en la última curva- en la cronometrada, le siguió después la desgracia de que Ralf Schumacher le cerrara y le tocara cuando estaba intentando dar la primera estocada en la salida. Su alerón delantero voló por los aires, pero algunas piezas se arrastraron por el suelo por debajo del Renault de Alonso y deterioraron algunas de las partes bajas del coche, lo que le supuso una pérdida importante de aerodinámica. Fue un condicionante insalvable, que marcó toda la carrera de Fernando. Acabó undécimo, un resultado muy poco habitual en él. Hay que remontarse a su etapa en Minardi para encontrar una situación similar.

El problema en la escudería Renault no es, sin embargo, el título de pilotos, porque saben que más tarde o más temprano caerá. El problema real es el Mundial de marcas, que para la salud económica del equipo es el más importante. Flavio Briatore tenía ayer cara de pocos amigos, porque ninguno de sus dos pilotos, Alonso y Fisichella, había conseguido puntuar. Eso supone que McLaren se ha acercado peligrosamente a Renault en la clasificación y que está a sólo 12 puntos. Y lo más grave es que si Montoya no hubiera roto, la escudería británica habría sumado otros ocho puntos y estaría a sólo 5.

Eso son sólo especulaciones, es cierto. Pero la preocupación de Renault tiene una base muy sólida, porque está claro que los McLaren funcionan mejor que sus bólidos... aunque, eso sí, son menos fiables. Así que si logran resolver este problema en las próximas carreras, el título de marcas estará seriamente en peligro para la escudería francesa. Y entre ganarlo o perderlo va un chorro de millones de euros, tanto en premios como en ingresos indirectos por televisión y publicidad.

En cualquier caso, Alonso debe vivir un dilema. Por un lado, quiere ganar el título mundial cuanto antes, porque será el primero del deporte español en la F-1 y porque le convertirá en el campeón más joven de la historia, con 24 años. Por el otro, es evidente que las victorias de Raikkonen no hacen más que dar interés a un campeonato que parecía ya muerto y enterrado con los 36 puntos de ventaja de Alonso. Así que para la salud de la F-1 es bueno que el Mundial siga vivo. Y también es evidente que el mérito del título se revalorizará cuanto más ajustada sea la lucha final.

Es lo mismo que ocurre en el Mundial de motociclismo. El dominio de Valentino Rossi en MotoGP es tan brutal que convierte el circo de las dos ruedas en un festival más que en una competición. Salga delante o detrás, el italiano siempre acaba en la misma posición: en lo más alto del podio. No verle ahí es un accidente. En Sachsenring (Alemania), Sete Gibernau realizó una de las mejores carreras de la temporada y demostró que ha sabido remontar los golpes morales sufridos en las últimas carreras. Dominó toda la carrera. Pero al final ocurrió lo que todo el mundo preveía: Rossi le superó, tras una pasada de frenada del español.

Lo que muchos se cuestionan ahora es quién podrá frenar a Rossi. Y la respuesta parecen encontrarla en la categoría inferior: los 250cc. Allí parece estar su verdadero rival, Dani Pedrosa, el hombre que el próximo año dará el salto a MotoGP y que esta temporada vuelve a dominar a placer el mundial del cuarto de litro. Ayer, Pedrosa lanzó su ataque justo después de que Jorge Lorenzo le tocara y se cayera en el momento de ser adelantado. A partir de la 12ª vuelta, nadie le hizo sombra hasta concluir su quinta victoria del año. Le lleva 50 puntos a Stoner y tiene el título a tiro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de agosto de 2005