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Reportaje:AUTOMOVILISMO | Gran Premio de Hungría de Fórmula 1

Raikkonen exprime el batacazo de Alonso

El finlandés vuela y le recorta 10 puntos al piloto español, lastrado por una colisión en la salida de la carrera

Lo que duró el primer acelerón y el primer frenazo en el circuito de Hungaroring cambió ligeramente las tornas de uno de los campeonatos más decantados de los últimos años. El damnificado fue el piloto que lo domina, Fernando Alonso, que se quedó sin nada bueno que hacer en la carrera en ese abrir y cerrar de ojos y sin opción de sumar un mísero punto. La cosa, al menos a día de hoy, no es grave. En la clasificación del Mundial le llevaba 36 puntos a Kimi Raikkonen, que aprovechó el batacazo del español, ganó y le recortó el tope máximo en un Gran Premio. Ahora les separan 26 puntos a falta de seis pruebas para el final. La diferencia es muy apreciable. Aunque, si la semana pasada le bastaba a Alonso con ser cuarto en los grandes premios que restaban, ahora la exigencia para ser campeón ha subido un peldaño: lo sería siendo tercero, aunque Raikkonen ganara todo lo que queda.

La fórmula 1 es todo lo contrario del baloncesto. Sobre el asfalto, los primeros segundos son tan decisivos como suelen ser los últimos en el deporte de la canasta. Lo avisaron los pilotos. Los hechos lo confirmaron. Cuando se apaga el semáforo en rojo se produce una carga digna del séptimo de caballería. Entre tanto acelerón, frenazo y golpe de volante, la montonera al final de la recta de tribuna, cuando se negocia la primera curva, está cantada. Alonso no partía desde una buena posición. Estaba el sexto, por detrás de Raikkonen y Ralf Schumacher. Alonso arriesgó al máximo. El alemán le cerró el paso, lo arrinconó en la parte interior de la curva a derecha. Volantazo, frenazo, corrección de la trayectoria y encomendarse a la providencia es todo lo que pudo hacer Alonso, que no es poco. Estuvo a punto de salvarse de la quema. Pero al final, el alerón delantero del Renault acabó colisionando con la rueda trasera derecha del Toyota de Ralf, un piloto con el que Alonso ya ha tenido varios incidentes.

Alonso tuvo que detenerse antes de completar la primera vuelta para cambiar el alerón. Y cuando volvió, lo hizo en la 17ª posición. La suerte estaba echada. En un circuito en el que son tan difíciles los adelantamientos, Alonso se convirtió en un espectador de lujo de las maniobras de los McLaren, de los Ferrari, de los Toyota en cabeza de la carrera. Fue muy duro para él. Michael Schumacher le dobló poco después del ecuador de la prueba. Alonso sólo podía luchar por mejorar posiciones y evitar así salir de los primeros en la cronometrada del GP de Turquía, el día 21. Pasó de la 17ª a la 11ª posición en una carrera para el olvido, como no había disputado en tan discretas posiciones desde que fue 11º en el GP de Japón de 2001, aún con Minardi. Con Renault, abandonos al margen, su peor resultado fue el décimo puesto en Gran Bretaña el año pasado.

La mala jornada del piloto español se completó con la victoria de Raikkonen, su principal rival por el título. Ni Michael Schumacher, que partió desde la pole position, ni Juan Pablo Montoya, que salió desde el segundo puesto, evitaron la remontada de Raikkonen. El finlandés demostró, y esta vez hasta el final porque no tuvo averías, que él y su McLaren son y con diferencia los más rápidos. Marcó los topes de velocidad en todos los rincones del circuito y también la vuelta rápida. Schumacher fue el líder durante la primera mitad de la carrera con alguna intermitencia cuando Montoya le superó porque tardó siete vueltas más en entrar en boxes. La estrategia de paradas de McLaren funcionó a plena satisfacción. Raikkonen efectuó su primer repostaje muy pronto pero su segunda parada fue muy rápida y una vuelta más tarde que la de Schumacher lo que, unido a su mayor velocidad punta, le permitió superar y distanciarse del alemán con holgura.

La jornada, sin embargo, no fue completa para McLaren porque Montoya se retiró. Su coche sufrió problemas antes de empezar la carrera. Su McLaren pisó un generador cuando se dirigía hacia su lugar en la parrilla de salida. Ello dañó los deflectores y algunas partes de su McLaren y quizá tuvo mucho que ver en el problema en el semieje trasero que le obligó a abandonar cuando iba líder, con seis segundos de ventaja respecto a Raikkonen, tras 40 de las 70 vueltas. A partir de entonces, la carrera quedó sentenciada. Raikkonen no tuvo rival. El campeonato vuelve a apretarse , unque Alonso continúa viéndolo desde una posición envidiable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de agosto de 2005