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"El agua será el carbón del futuro", profetizó Julio Verne

"El mundo no se está quedando sin energía, lo que se está quedando es sin fuentes de energía baratas -en especial petróleo-, sin posibilidades de adaptación medioambiental y sin tiempo para hacer una transición no traumática y las inversiones necesarias para poner en marcha otras opciones tecnológicas nuevas", explico Marc Steen, del Instituto de Energía de Patten. Hay que tener en cuenta, destacó, que la puesta en operación de un sistema energético lleva mucho tiempo desde que está disponible tecnológicamente.

Las pilas de combustible, aunque funcionan prototipos, deben mejorar aún para ser atractivas en el mercado. Su eficiencia de conversión energética es alta, la contaminación que generan es prácticamente nula, su consumo es bajo comparativamente, su modularidad es atractiva para muchas aplicaciones, destacó Steen entre las ventajas. Pero no ocultó las barreras pendientes: el alto coste, las prestaciones y la duración, la producción de hidrógeno con fuentes no renovables de energía y las infraestructuras de suministro de combustible.

Para producir el hidrógeno de las pilas hay que usar energía generada por alternativas renovables, en centrales eléctricas de combustibles fósiles o en plantas nucleares. Una vez producido el hidrógeno, este se convierte en un combustible transportable y disponible al margen de la red eléctrica. Según los expertos, los primeros equipos con esta nueva fuente de alimentación que estarán en el mercado serán los electrónicos. Los vehículos llegarán más tarde, cuando estén listas todas las tecnologías implicadas y se generalicen las redes de distribución de combustible.

Steen recordó la profética visión de Julio Verne en La isla misteriosa: "Creo que un día el agua será un carburante, que el hidrógeno y el oxígeno que la constituyen, utilizados solos o conjuntamente, proporcionarán una fuente inagotable de energía y de luz, con una intensidad que el carbón no puede; que dado que las reservas de carbón se agotarán, nos calentaremos gracias al agua. El agua será el carbón del futuro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de julio de 2005