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Reportaje:TERROR EN LONDRES | Las repercusiones

El eco de las bombas llega a Oxford Street

El centro comercial y turístico de la capital británica recibe un 23% menos de visitantes una semana después de los atentados

Oxford Street, posiblemente la calle más populosa del mundo, arranca en Marble Arch, junto al Speaker's Corner en Hyde Park. El tramo hasta Oxford Circus es el feudo de los grandes almacenes. Selfridges, el más emblemático de todos ellos, que se erige en el mismo lugar desde 1909 y cuya fachada principal exhibe una espectacular columnata, ofrece en su interior lo más novedoso en moda, decoración y cualquier artículo de lujo que pueda imaginarse en el mundo occidental. El pasado sábado 9, dos días después del atentado terrorista, la milla y media (unos tres kilómetros) que mide Oxford Street vibraba bajo un hormiguero de viandantes y el sol acariciador del verano londinense. La normalidad parecía imperar.

No obstante, una semana después del atentado, el número de compradores en la zona del centro de Londres -llamada zona de congestión porque los vehículos deben abonar un peaje diario para poder circular por ella- bajó un 23,3% respecto a la semana anterior, según datos de SPSL, una consultora que mide la afluencia de público en las principales zonas comerciales del Reino Unido.

Tim Denison, director de gestión del conocimiento de SPSL, destaca: "Habíamos previsto que el número de compradores descendería un 50% durante la semana posterior a los ataques, pero incluso el día siguiente de los atentados, estaba claro que la gente no iba a sucumbir a la intimidación". El lunes 11, aproximadamente un 80% del número habitual de compradores había regresado a las calles. Desde entonces, las cifras se han estabilizado y el recorte en el número de potenciales clientes es del 14%.

Siete días después de los ataques, Selfridges anunciaba que prolongaba una semana más las rebajas, con lo que secundaba la iniciativa de algunos de sus competidores, tanto entre los grandes almacenes como las decenas de pequeños y medianos comercios que pueblan Oxford Street. Pero algunos factores podrían disuadir al público durante las próximas semanas: la reciente subida del peaje en la zona de congestión y las interrupciones del servicio de transporte público.

El declive en las ventas minoristas en Londres podría tener un impacto visible en la economía británica. La capital aporta el 20% del Producto Interior Bruto británico.

El British Retail Consortium (BRC), la asociación de comercios británicos, estima que en un día normal de julio, los comercios londinenses facturan aproximadamente 280 millones de libras (407 millones de euros). Durante el cierre de la Central Line del metro el año pasado, cuando un tren descarriló, los comercios londinenses perdieron seis millones de libras al día. Así, en la primera semana después de los atentados, se estima que las pérdidas podrían haber alcanzado los 26 millones de libras.

Sin embargo, el BRC considera que el factor crucial es la reacción de los turistas, ya que si las visitas de extranjeros a Londres disminuye, los atentados podrían tener impacto a largo plazo sobre el comercio londinsense.

El turismo representa un 3,5% de la economía británica y en 2003 ascendió a unos 74.200 millones de libras. En ese año, el Reino Unido recibió 24,7 millones de visitantes, que se gastaron 11.900 millones de libras, según datos de Visit Britain, el organismo gubernamental que promociona el turismo británico en el extranjero.

En 2003, 1,2 millones de españoles visitaron el Reino Unido -un 19% más que en 2002- y se gastaron 518 millones de libras, un 17% más que el año anterior. Antes de producirse los atentados en Londres, Visit Britain preveía un aumento del 3% en el turismo en 2005, hasta 27,1 millones de visitas.

Ken Kelling, director de comunicación de Visit London, la organización turística fundada por la Greater London Authority, autoridad del área metropolitana de Londres, dice que "cuando se producen atentados terroristas siempre se quiere estimar el efecto de forma inmediata, pero el impacto real no aflora hasta más adelante. No se nos han notificado cancelaciones de viajes a Londres, pero la clave son las reservas que se hacen con anticipación. Dado que julio y agosto son meses en los que las vacaciones ya están programadas, hasta septiembre no podremos apreciar el volumen de las reservas anticipadas de viajes a Londres".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de julio de 2005