Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La guerrilla kurda niega su implicación en el atentado de Turquía

El separatista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), considerado como organización terrorista por la UE, negó ayer su implicación en el atentado que el sábado causó cinco muertos (entre ellos, una turista británica y otra irlandesa) en el balneario turco de Kusadasi, en el costa del mar Egeo.

En su comunicado, el PKK sale al paso de las acusaciones del Gobierno turco y rechaza tener vínculos con el grupo autodenominado Halcones por la Libertad del Kurdistán (TAK), autor de varios ataques contra destinos turísticos. Las autoridades turcas, sin embargo, están convencidas de que esta célula es una tapadera del PKK para atacar objetivos civiles.

La explosión en el microbús turístico de Kusadasi no fue obra de un terrorista suicida, como se creyó al principio, sino una bomba accionada a distancia. El artefacto estaba compuesto de explosivo plástico C-4, que, según los expertos de inteligencia, ha sido transportado a Turquía desde Irak por los guerrilleros kurdos.

La pista iraquí

El Ejército turco había advertido hace varios meses de que numerosos militantes del PKK instalados en Irak habían comenzado a infiltrarse de nuevo en territorio turco, después de que la guerrilla pusiese fin, el año pasado, a la tregua unilateral declarada en 1999.

De hecho, los choques entre el Ejército y el PKK se han intensificado en el sureste de Turquía desde abril, causando un centenar de muertos de ambos bandos. Ayer mismo, el Gobierno turco anunció que 10 rebeldes kurdos habían muerto en un enfrentamiento en la provincia de Sirnak. Entre ellos, según fuentes oficiales, está uno de los responsables del minado de la zona. En la operación, el Ejército se incautó de un lanzacohetes, rifles, granadas de mano y 25 kilos de explosivos plásticos.

El PKK se alzó en armas contra el Gobierno turco en 1984, para exigir un Estado independiente, y desde entonces más de 30.000 personas han muerto en los enfrentamientos.

Kusadasi, mientras tanto, recuperaba ayer su pulso tras el atentado del sábado, que además de las cinco víctimas mortales provocó graves heridas a 13 personas, entre ellas cinco turistas británicos. El embajador del Reino Unido, Peter Westmacott, visitó ayer a los heridos, mientras las playas se llenaban de visitantes, como un domingo más.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de julio de 2005