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Necrológica:

Ernest Lehman, guionista de películas

El gran guionista estadounidense Ernest Lehman ha muerto en Los Ángeles a los 89 años, a causa de una crisis cardiaca. Pese a que el escritor estuviera retirado desde hace años del mundo cinematográfico, la suya es una dolorosa pérdida para los aficionados. Los más jóvenes, que identificarán sin duda a Hitchcock, Robert Wise o Billy Wilder, quizá no sepan que Lehman fue responsable de los libretos de Con la muerte en los talones, West side story y Sabrina. Su carrera abarca más de 30 años de la historia de Hollywood, del mejor cine norteamericano, ese que aún alimenta sueños.

Ernest Lehman nació en Nueva York el 8 de diciembre de 1915 y comenzó su trayectoria escribiendo para publicistas de Broadway; una experiencia plasmada más tarde en una novela, El dulce sabor del éxito, que él mismo adaptaría para la pantalla en 1957 con ayuda del gran Clifford Odets, y de la que nacería Chantaje en Broadway. También dejó huella de su talento en comedias radiofónicas y en publicaciones como Collier's, Esquire y Liberty, hasta que su desbordante inquietud creativa le impulsase al universo del cine. Su camino comienza en 1954 con el guión de La torre de los ambiciosos, pero el primer trabajo notorio llega tras recibir una frenética llamada de Billy Wilder, que busca urgentemente un guionista para su nueva película; se llamaría Sabrina y daría como resultado una obra entrañable, pero cuya gestación estuvo repleta de problemas a los que no fue ajeno un Lehman que terminó el rodaje preso de una crisis nerviosa. Nunca fue Wilder un cineasta plácido para sus colaboradores.

La carrera cinematográfica de Lehman sólo había comenzado. Su versatilidad y, en especial, su habilidad para dotar a todos sus trabajos, del género que fuesen, de un admirable espesor dramático, logran que encadene filmes como la adaptación del musical de Rodgers y Hammerstein El rey y yo, que encumbraría a Yul Brynner, y el traslado al cine de la autobiografía del boxeador Rocky Graciano en Marcado por el odio, primera de sus cuatro colaboraciones con el cineasta Robert Wise y que lanzaría al estrellato a un joven Paul Newman. ¿Existe algún ser humano que no recuerde Con la muerte en los talones? En el año 1959, Hitchcock rueda esta película, una de sus obras mayores; tras ella está la pluma de Ernest Lehman ¿Hay alguien que pueda olvidar la historia de amor entre Maria y Tony y el odio que separa a los Jets y los Sharks en West side story?; en el guión, late el nombre de Ernest Lehman.

El año 1965 contempla otro de sus soberbios trabajos en una película con la que han utilizado sus pañuelos varias generaciones: Sonrisas y lágrimas. Su asombrosa versatilidad quedará nuevamente de manifiesto cuando, un año más tarde, se encargue de la adaptación de la terrible obra de Edward Albee ¿Quién teme a Virginia Wolf? La carrera de Lehman aún entregaría los guiones de Hello, Dolly, el homenaje a un cine musical que se extinguía, dirigido por Gene Kelly, y una nueva colaboración con el maestro Hitchcock, en su último trabajo tras la cámara, con la electrizante La trama.

El mundo del cine debe demasiado a Ernest Lehman como para no equiparar su nombre con el de los grandes cineastas que utilizaron sus guiones. Lehman, candidato cuatro veces al Oscar, engorda la lista de gigantes olvidados por Hollywood; sólo obtendría uno honorífico en 2001, aunque fue la primera ocasión en este galardón fue entregado a un guionista.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de julio de 2005