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Los socios de Auna estudian retrasar la venta del grupo ante las bajas ofertas

Santander, Endesa y Unión Fenosa temen no conseguir los 13.000 millones de euros

Los socios de Auna estudian retrasar la venta del grupo en espera de mejorar las tres ofertas que tienen encima de la mesa y buscar nuevos postores. Santander, Endesa y Unión Fenosa encargaron a Merrill Lynch la venta del 83% que controlan de Auna. Aunque el plazo para presentar ofertas vinculantes finaliza el 11 de julio, fuentes conocedoras de la operación estiman que la venta se aplazará como mínimo hasta otoño. Se teme que las ofertas de los fondos de capital riesgo no alcancen ni con mucho el objetivo inicial, fijado en más de 13.000 millones de euros.

Los principales accionistas de Auna no tienen prisa por vender. Ése es al menos el mensaje que quieren lanzar al mercado a una semana de que se cierre el plazo para la presentación de ofertas vinculantes por el segundo grupo de telecomunicaciones, que preside Luis Alberto Salazar-Simpson.

Aunque las ofertas no están cerradas, el proceso de comprobación de los datos financieros y de negocio (due diligence) puede rebajar "notablemente" las pujas iniciales no vinculantes, que valoraban el grupo en más de 13.000 millones de euros, incluida una deuda de 4.500 millones. Éste es el listón que públicamente se pusieron para vender accionistas como Banco Santander y Endesa.

El desajuste entre las previsiones optimistas antes de que se abriera el proceso oficial de venta, bajo la supervisión de Merrill Lynch, y lo que están dispuestos a ofrecer los fondos aconseja posponer la venta del grupo hasta después del verano.

La oferta de los fondos de capital riesgo Providence, Carlyle, Blackstone y Permira por la filial de telefonía móvil (Amena) se acerca más a los 8.000 millones de euros que ofreció hace un año otro grupo de fondos (Apax Partners, CVC y Blackstone) que a los 11.000 que piden ahora los socios. La oferta se completa con otra por el negocio de telefonía fija (Auna Telecomunicaciones), liderada por el operador de cable Ono, cuyo importe ronda los 2.500 millones de euros.

En fuentes de la negociación se ve más viable a corto plazo la venta de Auna Telecomunicaciones, ya que se reparte el mapa del cable con Ono, con lo que su fusión tendría unas sinergias y un ahorro de costes que no se darían con ningún otro comprador. La presencia del Santander en el accionariado de ambos operadores juega a favor de esta opción.

Mayor incógnita se cierne sobre la posición que adoptará el consorcio que lidera el fondo estadounidense Kohlberg Kravis Roberts. Aunque tiene un historial de grandes operaciones (como la compra de RJR Nabisco por 25.000 millones de euros, la mayor adquisición de un fondo de capital riesgo), apenas está presente en España. En la fase preliminar se dijo que estaba dispuesto a desembolsar 12.500 millones junto a sus socios -Goldman Sachs y BC Partner, a los que puede sumarse Citigroup.

Situación más holgada

A favor del aplazamiento también juega la menor necesidad de fondos de los socios que pusieron a la venta sus participaciones. Cuando se inició el proceso, Endesa pujaba por la eléctrica italiana Edison, que finalmente fue a parar a manos de Électricité de France. Y Santander ha digerido la compra de Abbey National y puede mejorar su liquidez mediante la venta de inmuebles y otros activos del banco británico.

Los vendedores no descartan que si se dilata el proceso aparezca un tercer comprador, como ocurrió con Wind, el segundo operador italiano, adquirido por la egipcia Sawiris a la eléctrica Enel. Parece improbable que sea un operador europeo, ya que prefieren concentrar sus inversiones en mercados con más potencial como los del este de Europa.

Por eso en las últimas semanas se ha hablado del operador Hutchison Whampoa, una sociedad con sede en Hong Kong especializada en competir como tercer operador en los mercados donde está presente. Esta compañía podría preferir invertir en una ya lanzada en el mercado, como Amena, en lugar de destinar la misma cantidad a un proyecto por definir como Xfera.

En cualquier caso, y si no se llega a un acuerdo, siempre se puede retomar el proyecto inicial de sacar a Bolsa el grupo Auna o su filial Amena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de julio de 2005