Reportaje:

El Himalaya se funde

Los glaciares de la cadena se derriten entre 10 y 15 metros al año

El Himalaya se funde. Y cada vez lo hace más rápido. Un equipo de científicos chinos ha constatado que los glaciares situados en las proximidades del monte Everest, en el suroeste del Tíbet, se están derritiendo a un ritmo inusitado como consecuencia del calentamiento global del planeta. La zona de deshielo del glaciar Dongyonbu ha retrocedido 50 metros en los dos últimos años, más del doble de lo habitual.

Los expertos aseguran que la disminución de las masas de hielo incrementará en una primera fase el volumen de agua de los ríos, originando inundaciones, mientras que dentro de varias décadas el nivel se reducirá, lo que provocará graves problemas económicos y medioambientales.

La cordillera alimenta los siete principales ríos de Asia, cuyas cuencas abarcan China, India y Nepal
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La expedición china colocó el año pasado 20 varas de medición a altitudes situadas entre los 6.300 y 6.500 metros. Cuando regresó este año, sólo encontró cuatro, debido a la desaparición del hielo. Y del acantilado congelado de 30 metros de alto que habían visto en el año 2002 a 5.600 metros de altitud no quedaba ni rastro.

El estudio chino sigue al informe hecho público el pasado marzo por la organización no gubernamental de medio ambiente WWF (Fondo Mundial para la Protección de la Naturaleza), que señala que los glaciares del Himalaya se están acortando a una media de 10 a 15 metros al año, y que el ritmo se está acelerando a medida que aumenta el calentamiento de la Tierra, producido por los gases de efecto invernadero. En algunos casos, como en el mar de hielo de Gangotri, en India, la pérdida es de 23 metros anuales, similar a la constatada por los investigadores chinos en Dongyonbu.

"El Himalaya es una de las regiones del mundo donde los glaciares están disminuyendo a mayor velocidad. Otras son el monte Kilimanjaro, en África, y ciertas partes de los Andes. Y hay nuevos datos que muestran que Groenlandia se está fundiendo más rápido de lo que se pensaba y que la península Antártica ha comenzado a derretirse", afirma Martin Hiller, responsable de comunicación del Programa de Cambio Climático Global de WWF. "Lo que es especialmente preocupante en el Himalaya es que sus glaciares son esenciales como fuente de agua de muchos de los grandes ríos de Asia", añade.

La cordillera -que acumula la mayor extensión de superficie congelada de la Tierra fuera de los polos- alimenta siete de los principales ríos del continente, como el Ganges, el Brahmaputra, el Mekong o el Yangtsé, por lo que la reducción de hielo supone una seria amenaza para cientos de millones de personas en China, India y Nepal, que viven en sus cuencas.

En las últimas décadas, el desarrollo ha pasado una elevada factura medioambiental al Himalaya. El 67% de sus glaciares está reculando a gran velocidad. En 40 años han encogido una media del 6,3%, y en el conjunto de la meseta tibetana se han perdido 6.600 kilómetros cuadrados de mares de hielo, la mayor parte desde mediados de la década de 1980. Naciones Unidas advirtió en 2002 de que más de 40 lagos glaciares del Himalaya corren riesgo de reventar, amenazando las vidas de miles de personas.

Los investigadores afirman que, al ritmo actual, la temperatura global del planeta podría aumentar entre 1,4 y 5,8 grados centígrados hasta el año 2100. Para entonces, la mitad de la masa helada acumulada en las montañas de todo el mundo se habrá esfumado. "El hielo se está fundiendo más rápido de lo que pensábamos hace unos años", coincide Carlo Jaeger, profesor en el Instituto Potsdam para la Investigación sobre el Impacto en el Clima (PIK) y presidente del Foro Europeo del Clima (ECF, en sus siglas en inglés), un organismo que agrupa a instituciones científicas, empresas y ONG.

El calentamiento terrestre, originado por las emisiones de dióxido de carbono que se producen al quemar combustibles fósiles, ha provocado la disminución de las humedales en los países que se nutren del Himalaya, y las redes de ríos se han hecho más inestables.

El 75% del agua dulce del planeta está almacenada en forma de hielo, en gran parte en las áreas montañosas, de donde fluye gradualmente y alimenta los ríos en verano y durante las épocas secas. Su reducción producirá, según WWF, "efectos adversos dramáticos sobre la biodiversidad, la gente y su sustento, y tendrá posiblemente implicaciones sobre la seguridad alimentaria". A medida que el caudal de deshielo descienda, el potencial de generación de energía hidroeléctrica bajará, y la menor disponibilidad de agua para riego mermará las cosechas.

Según un informe realizado conjuntamente por el instituto alemán y ECF, si la temperatura media mundial sube "unos pocos grados" respecto a los niveles previos a la revolución industrial, habrá serios riesgos de pérdida de cultivos, extinción de especies y ecosistemas, e incluso empeoramiento de las disputas regionales y masivos desplazamientos de gente.

PIK calcula que si la temperatura asciende entre 2,5 y 3 grados, en China no quedará un solo glaciar a finales de este siglo, y podría producirse una disminución del 10% al 20% del rendimiento de las cosechas de arroz, el alimento básico de su población. Además, la consiguiente elevación del nivel del mar podría generar graves problemas en ciudades como Shanghai. Un alza de tres grados podría provocar una subida de tres a cinco metros de los océanos en el año 2300, inundando regiones como Bangladesh o los deltas del Nilo y el Yangtsé. "Esto es algo que a menudo se subestima", afirma Jaeger.

Los expertos advierten de que cruzar la barrera de los dos grados de elevación de temperatura "es realmente peligroso", algo que, según un estudio realizado por el profesor Mark New de la Universidad de Oxford mediante simulaciones, ocurrirá, si no se toman medidas, en un momento entre los años 2026 y 2060. "Dos grados es una cifra razonable, para no tener grandes daños a largo plazo. La razón más importante para este límite es el nivel del mar", dice Jaeger.

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