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El Foro Social constata que las instituciones han adoptado su lenguaje y propuestas

El FSMed, reunido en Barcelona, subraya la influencia de las citas antiglobalización

Desde el estallido de las primeras protestas antiglobalización masivas de finales de la década de 1990 y el Foro Social de Porto Alegre, las instituciones políticas han ido adoptando el lenguaje y las propuestas originales de este movimiento. Es una de las cuestiones que ha reafirmado un estudio sobre el impacto que las citas altermundialistas han tenido sobre los propios movimientos y los gobiernos locales en Cataluña. El trabajo, realizado por un centro de la UAB, fue presentado ayer en la segunda jornada del Foro Social del Mediterráneo, que se celebra en Barcelona.

El estudio ha sido realizado por el Instituto de Gobierno y Políticas Públicas (IGOP) de la UAB y analiza la realidad catalana, aunque forma parte de un trabajo más amplio que también estudiará el impacto de los foros sociales en Brasil, Italia y Colombia, explicó ayer la coordinadora de la investigación, Mayo Fuster.

"Los foros sociales han supuesto un acercamiento entre los movimientos sociales y los partidos políticos", señala Fuster. "Y este acercamiento ha facilitado que las instituciones tengan actitudes más receptivas a los mensajes de los foros. Por ejemplo", continúa, "las agendas de los gobiernos locales dan más importancia a temas como la participación ciudadana y la cooperación, cuestiones transversales en las citas del movimiento".

Debate y autocrítica

El debate sobre el futuro del activismo centró parte de los 77 seminarios de la segunda jornada del FSMed, en el que participan 3.500 personas. Esta adopción del lenguaje activista por parte de las administraciones es vista con recelo en algunos sectores que consideran que habría que actualizarlo para alejarse del discurso oficial. En clave de autocrítica, voces como la de la activista brasileña Moema Maride alertaron de que las citas antiglobalización congregan siempre a las mismas personas de las mismas organizaciones, y manifestaron la necesidad de encontrar fórmulas para incorporar activistas dispuestos a comprometerse cotidianamente, más allá de participar en protestas masivas. "Hay que despertar la conciencia crítica y el no entre cada vez más gente", dijo.

Los conmovedores testimonios de mujeres que defienden los derechos humanos en el Sur y Oriente Próximo constituyeron la apertura y el cierre de la cita, que finaliza hoy con una manifestación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de junio de 2005