Michael Jackson, declarado inocente

El cantante escuchó el veredicto del jurado de Santa María vestido de negro y muy demacrado

Inocente. Diez veces fue ayer pronunciada esta palabra frente a Michael Jackson por el jurado que ha decidido liberarle de los 10 cargos que pesaban contra él y que incluían cuatro por abuso sexual a un menor de 13 años. Terminaba así el proceso que se abrió en la vida del cantante hace ya más de un año y medio cuando, tras la emisión de un polémico documental en el que declaró ser feliz durmiendo con niños, uno de ellos le acusó de haber abusado de él, haberle administrado alcohol y haber intentado secuestrar a su familia para evitar un escándalo. En total, Jackson se enfrentaba a una pena de casi 20 años de cárcel. Pero los 12 miembros del jurado le absolvieron ayer de toda culpa, ante la alegría incontenida de sus admiradores, que soltaron palomas blancas.

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Jackson estaba acusado de 10 delitos: cuatro de abuso sexual, uno de intento de abuso, otro de conspirar para retener al demandante y a su familia y cuatro por suministrar alcohol, todos ellos referidos a un niño que entonces tenía 13 años y era tratado de un cáncer. El cantante se encontraba en libertad bajo fianza de tres millones de dólares.

"Nadie ha ganado con nuestro veredicto. Ni Jackson ni la familia de los acusados, porque todos han sufrido mucho. Y nosotros teníamos que hacer lo que nos habían encomendado, y eso hemos hecho", afirmaron los miembros del jurado en su primera declaración pública. "Ninguna de las pruebas y los testimonios ha pesado más que el resto. Lo que sí tuvimos claro desde el principio es que no nos importaba cuánto tiempo tardáramos en decidirnos. Todos teníamos que estar de acuerdo. Ha sido un proceso muy emotivo; pero ya está, se acabó".

Tras siete días de deliberaciones, el jurado finalmente anunció haber llegado a una decisión a las 21.30, hora española (12.30 en Los Ángeles). Jakcson, que permanecía escondido en su rancho Neverland desde hace díez días, tenía una hora para comparecer ante el juzgado. Acompañado por sus padres y diversos miembros de su familia, Jackson y los suyos salieron del rancho en cuatro vehículos negros con cristales ahumados. La llegada del cantante fue ofrecida por televisión con todo detalle: pudo verse su trayecto en coche (casi una hora de carretera) filmada desde un helicóptero, su bajada del vehículo, su entrada en el edificio y su paso por el detector de metales. Sin embargo, dentro la sala estaban prohibidas las cámaras y sólo se permitió escuchar la lectura del veredicto.

El semblante de Jackson apenas cambió, ni al entrar, ni al salir del juzgado. Sin embargo, al escuchar el veredicto, las lágrimas rodaron por sus mejillas y las de su abogado, Thomas Mesereau, algo que sólo pudieron ver quienes estaban dentro de la sala, entre ellos seis admiradores españoles que habían ganado la lotería que cada día ha permitido el acceso a la sala de 45 personas.

A pesar de la decisión de prohibir la entrada de las cámaras en este juicio, el proceso ha sido seguido por cientos de periodistas de todo el planeta, que en la última semana se han multiplicado hasta llegar a más del millar y han compartido la ansiosa espera de los admiradores por un veredicto a las puertas de los juzgados de Santa María. Ni el artista ni su familia quisieron hacer ayer declaraciones y desaparecieron rápidamente en sus lujosos coches negros. Sólo Debra Opri, abogada de los Jackson desde hace años, se atrevió a hablar. "Estoy llorando de felicidad. ¡Qué familia, qué abogado, qué jurado! ¡Gracias a todos! La prensa ha sido injusta y ha llevado a cabo un juicio paralelo contra Michael, pero las opiniones creo que deberían limitarse al interior de los juzgados", dijo tras el veredicto.

Thomas Sneddon, el fiscal de Santa Bárbara que encabezaba la acusación y que tampoco pudo con Jackson en 1993, cuando fue acusado por primera vez de abuso de menores, aseguró no arrepentirse de nada. "Somos profesionales, escuchamos a las víctimas, valoramos los casos y tomamos decisiones. No me arrepiento de nada". Respecto al veredicto del jurado, añadió: "Llevo trabajando 37 años y nunca he opinado sobre sus decisiones, así que no voy a empezar a hacerlo ahora".

Sin embargo, a pesar de que la familia haya criticado con dureza el tratamiento recibido por el cantante en los medios, en ocasiones el propio artista ha contribuido a alimentarlo. La imagen de Jackson subido al capó de su coche poco después de su arresto será tan difícil de olvidar como la del cantante acudiendo al juicio en pijama.

Entre una y otra hay un año de diferencia, tiempo más que suficiente para que la salud física y psíquica del cantante se haya degradado visiblemente. A lo largo del proceso se produjeron diversas interrupciones porque Jackson fue ingresado en el hospital aquejado oficialmente de gripes y dolores de espalda, lo que ha contribuido a aumentar los rumores sobre su salud mental. Según el sociólogo Toby Miller, citado por la BBC, "Jackson sigue siendo un gran nombre a escala internacional y para el resto del mundo representa las extrañezas de Estados Unidos", de ahí el interés suscitado por este caso, afirma, que está muy lejos de quedar cerrado para la prensa con este veredicto.

Michael Jackson, al salir del juzgado, del brazo de su madre. A la derecha, su hermana La Toya y su abogado, Thomas Mesereau.
Michael Jackson, al salir del juzgado, del brazo de su madre. A la derecha, su hermana La Toya y su abogado, Thomas Mesereau.ASSOCIATED PRESS

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 14 de junio de 2005.

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