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Ultimátum a Rosell y a su grupo

Cuatro vicepresidentes del Barça convocan una junta urgente e instan a su compañero a que dimita o asuma la mayoría de Laporta

La crisis de la directiva del Barcelona, agrandada el pasado martes con la dimisión de Jordi Monés, terminó ayer de explotar. Los vicepresidentes Albert Vicens, Ferran Soriano, Marc Ingla y Alfons Godall, afines al sector mayoritario encabezado por el presidente, Joan Laporta, anunciaron la convocatoria de una reunión de urgencia de la junta para esta tarde, con el propósito de instar al vicepresidente deportivo, Sandro Rosell, y a otros directivos discrepantes a dimitir o a aceptar el orden democrático de la directiva.

"Requerimos a los directivos con cuya dimisión se especula hace meses a que clarifiquen de una vez por todas su posición, formalizando la dimisión o sometiéndose al funcionamiento democrático de la directiva", expuso Vicens en un comunicado institucional que leyó como respuesta del club ante la crisis abierta en la directiva. En ausencia de Laporta, el vicepresidente primero y responsable de las relaciones institucionales denunció "una estrategia de dimisiones programadas que perjudican gravemente a la estabilidad del club".

Contundente fue Soriano al considerar que la estrategia de Rosell y su grupo responde a intereses "individuales y no al colectivo". "Cuanto antes se acabe mejor", recalcó el vicepresidente económico. Soriano atribuyó la "crisis" a la "minoría que no respeta" las decisiones aprobadas por la mayoría en la junta.

Ingla, responsable de mercadotecnia, mostró su "desconcierto" por las dimisiones futuras que se pueden producir por parte de algunos directivos. "Lo mejor de la situación es que hemos sabido llevarla con madurez", expresó.

El primer punto de la orden del día de la junta que se celebrará hoy y que inicialmente debía efectuarse el 28 de junio será la aceptación o no de la dimisión presentada por Monés, directivo responsable del área médica. En el siguiente punto está previsto que se discuta la situación creada por los miembros discrepantes. La intención del sector mayoritario afín a Laporta, formado por 13 directivos, es que el grupo que discrepa -integrado por Rosell, Josep María Bartomeu y Jordi Moix- anuncie si acepta los criterios de la mayoría. Según Vicens, el prestigio de la institución está en peligro. "Mañana [por hoy] debe de quedar claro el futuro del proyecto del Barça para los próximos años, que se inició hace dos".

Soriano se refirió al "excelente" trabajo realizado en el área económica del club durante el primer año de gestión. "Se ha conseguido, como se prometió en el programa electoral, llevar de nuevo al Barça al primer nivel mundial tanto deportivo como mediático".

Los cuatro vicepresidentes respondieron a las acusaciones de Monés al denunciar "importantes desviaciones respecto al proyecto original". Vicens destacó que el proyecto es "fiel al espíritu original de éxitos deportivos, saneamiento deportivo y reencuentro de la ilusión social". Negó también que en la junta no se acepte la discrepancia tal como dijo Monés cuando expuso su dimisión. En este sentido, Godall, responsable del área social, defendió el funcionamiento "democrático" de la junta. Los directivos lamentaron el menosprecio que, según ellos, Monés hizo de la junta al señalar que se recibían influencias externas apuntando a Johan Cruyff. "Todas las decisiones se han tomado de manera independiente, con pleno conocimiento de causa y sin influencias externas", especificó Vicens.

En cuanto a la acusación de Monés, que calificó de presidencialista la gestión de Laporta, los cuatro vicepresidentes lanzaron una batería de argumentos en favor del talante democrático del presidente. Godall, amigo de Laporta desde la infancia, fue explícito: "No hay nada más lejos de la realidad que hablar de una junta presidencialista o de que Laporta toma decisiones de manera autoritaria. Al contrario, el concepto de democracia lo tiene muy arraigado". "Laporta sigue siendo la misma persona, justa, directa y buen compañero", agregó Godall en respuesta a las afirmaciones de Monés en las que decía que le costaba "reconocer" al presidente. Vicens destacó la "gran generosidad de Laporta".

En relación con la destitución de Josep Colomer de sus funciones en el fútbol base, Soriano negó que el club haya "cesado" a nadie y especificó que será el próximo 30 de junio cuando los responsables deportivos reestructurarán el organigrama técnico del fútbol. "A Colomer se le comunicó que su contrato quedaba equiparado al resto de técnicos", afirmó.

A la misma hora en la que los cuatro vicepresidentes anunciaban la convocatoria de la junta, Rosell intervenía en un coloquio sobre el patrocinio deportivo. Rosell eludió pronunciarse sobre la reunión de hoy. Fuentes cercanas al vicepresidente explicaron que meditaba la posibilidad de dimitir ya antes de la cita de esta tarde. Rosell sí habló sobre la dimisión de Monés: "Jordi tiene que estar muy triste y muy decepcionado porque de la misma manera que para todos los niños barcelonistas su máxima ilusión es ser jugadores del Barça, de manera similar los adultos barcelonistas tienen como máxima ilusión ser directivos de este club".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de junio de 2005