Educación deja a un colegio concertado pedir donaciones para admitir alumnos

El centro puntúa a los solicitantes por hacer una aportación económica a una fundación

El Colegio Internacional J. H. Newman (San Blas), católico y concertado, condiciona la admisión de alumnos a que éstos hagan una aportación económica a una fundación. Así lo denuncia la inspección educativa, que considera ilegales estos criterios y aconseja que se suspenda el concierto educativo. A pesar del informe del inspector (ratificado por la Dirección de Área Territorial), la Consejería de Educación ha decidido dar por bueno el baremo que utiliza el J. H. Newman y le permite pedir donativos. "El consejero hace caso omiso a los informes y permite algo inaudito: que las aportaciones económicas determinen si un alumno entra o no en el colegio", denuncia el diputado socialista Adolfo Navarro.

El pasado marzo, un padre denunció que este colegio, que tiene un concierto con la Comunidad, le sugirió que ingresara 5.000 euros en la Fundación Internacional de Educación (vinculada al movimiento religioso Comunión y Liberación) si quería que su hijo consiguiese una plaza en el centro. Los responsables del colegio se defendieron en su día de las acusaciones diciendo que no exigían dinero a los solicitantes, sino "aportaciones voluntarias". El Colegio Internacional J. H.Newman se halla en la avenida de Guadalajara (distrito de San Blas) y comenzará a funcionar el curso que viene.

Ahora un informe de la inspección educativa viene a dar la razón a los padres. Dicho informe, fechado el 26 de abril, señala que en el baremo de admisión de alumnos del centro, el colegio da un punto adicional a los solicitantes que hayan prestado "colaboración o ayuda a entidades sin ánimo lucrativo con fines educativos en la Comunidad". El inspector denuncia que otorgar un punto a cambio de aportaciones económicas no se ajusta a la legalidad e incluso llega a decir que "la admisión de alumnos condicionada a una aportación económica debería conducir a la suspensión inmediata del convenio previo a la concesión del concierto educativo y, posteriormente, si se produce, del concierto mismo". El concierto significa que el colegio es privado, pero está financiado con fondos de la Comunidad. Está previsto que, cuando llegue a su pleno funcionamiento, tenga unos 1.300 alumnos.

El director del área territorial de Madrid capital, Bonifacio Alcañiz, ratificó la versión de la inspección en un informe del 27 de abril. Y comunicó al centro J. H. Newman que "con carácter de urgencia" procediese a eliminar el punto del baremo que solicita "ayudas a una fundación" por no ajustarse a la legalidad.

El centro recurrió la orden y finalmente la Consejería de Educación, a través de la Subdirección General de Centros Privados, no ha seguido las directrices marcadas por la inspección y ha permitido al centro que siga con sus criterios de admisión. La Consejería de Educación ha considerado que los criterios de concesión del punto adicional cumplen los criterios de "publicidad y objetividad" y, por tanto, dan la razón al recurso presentado por los responsables del colegio.

"El centro no pide en ningún momento una financiación directa, sino cualquier ayuda a una entidad dedicada a la enseñanza", aseguró el consejero, Luis Peral. "En ningún momento el punto adicional ha condicionado nada porque todos los solicitantes han conseguido plaza, ningún alumno que hubiese pedido la admisión se ha quedado fuera", agregó. Peral señaló que las diferencias de criterio con los inspectores se deben "a la libertad de opinión y de expresión".

"Ningún colegio había pedido jamás dinero para dar a cambio un punto en el baremo de admisión. Lo que ocurre con este centro es inaudito e inadmisible", denuncia el diputado socialista Adolfo Navarro. Para él, lo mejor sería eliminar completamente del baremo este punto adicional (que el J. H. Newman otorga también si los niños son adoptados o hijos del personal del centro) "porque favorece siempre las malas interpretaciones". El consejero Peral replica que "el PSOE está obsesionado con los centros concertados religiosos".

El centro J. H. Newman ya estuvo envuelto en la polémica. Cuando era alcalde de Madrid José María Álvarez del Manzano (PP) cedió, en febrero de 2002, de forma gratuita una parcela de 20.000 metros cuadrados -valorada en 11,8 millones de euros- a la Fundación Internacional de Educación para que construyese el colegio. La fundación consiguió acortar el plazo de entrega del solar: los trámites fueron acelerados gracias a dos cartas, una del obispo auxiliar de Madrid, Fidel Herráez, en nombre del cardenal, monseñor Rouco Valera, y otra del diputado del Congreso por Sevilla, Juan Manuel Albendea.

Desde entonces muchos padres y madres de San Blas se han opuesto a la construcción del centro. Argumentaban que en la zona ya había al menos siete colegios públicos y cuatro institutos con plazas disponibles. Muchos hubiesen preferido que los 12 millones de euros hubiesen sido destinados a rehabilitar las instalaciones educativas ya existentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 28 de mayo de 2005.

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