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Entrevista:TROTAMUNDOS | RUBÉN OCHANDIANO - ACTOR | PROPUESTAS

Formentera balsámica

Es adicto al trabajo y le cuesta permitirse vacaciones, así que viajar por imperativo laboral es lo óptimo para el protagonista de Tapas: "Combino lo que más me gusta con lo que más placer me da". En septiembre de 2001, rodando Amnesia, se enamoró de Formentera.

Un madrileño metido dos meses en una isla. ¿Sufrió el síndrome insular?

Iba con cierto miedo porque salía de un año en que había tenido varios ataques de ansiedad, pero la isla ejerció un poder balsámico sobre mí. Tiene rincones mágicos...

Hay un lugar que me superó. Los miembros del equipo me hicieron un regalo: me llevaron al faro La Mola. Está al borde de un acantilado a 200 metros, el punto más alto de la isla. Nunca había visto las estrellas como allí, de colores. Me pasé horas. No me podía ir, ejercía el poder de un imán. Lo recordaré siempre.

¿Y cuando no rodaba?

Alquilamos motos y recorrimos la isla de playa en playa. Buscamos los mejores atardeceres, tomamos una copa metidos en el mar. Buceé y lo que se veía era alucinante, parecía un caleidoscopio.

¡Qué bucólico!

También viví algún episodio gracioso. En casa de Diego Salvatore, el director, llegamos antes de lo previsto y le sorprendimos en la orilla... ¡desnudo! La situación fue tan absurda que nos desnudamos todos, y eso que yo soy superpacato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de mayo de 2005