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CICLISMO | Giro de Italia

McEwen se retira, pero antes la policía le interroga

Como si las ascensiones de Ivan Basso -"un hombre Tour en el Giro", como lo define José Miguel Echávarri- al paso Durán y a Zoldo Alto hubieran sido una ilusión, un sueño, después del intermedio luminoso del jueves en los Dolomitas, el Giro recuperó ayer su gris rutina: sprint masivo, victoria de Petacchi, interrogatorios policiales...

Los interrogatorios los ordenó un fiscal de Vicenza que está convencido de que la máquina Altitrainer -un aparato californiano que permite reproducir la atmósfera pobre en oxígeno de 2.000, 3.000 y hasta 6.000 metros y que, usado convenientemente, según sus inventores, logra que el cuerpo del deportivo genere más glóbulos rojos y más oxigenación- está prohibida por la ley italiana. Por eso ordenó el miércoles que la policía se la confiscara al equipo Davitamón, uno de los que la utiliza. Por eso también, ayer ordenó a la policía que interrogara al ciclista australiano Robbie McEwen, presunto beneficiario de una técnica tan extendida.

Coincidió, sin embargo, que McEwen, hábil sprinter, ganador de tres etapas, líder de la clasificación por puntos, recién había anunciado su habitual retirada -"el llano ha terminado", anunció, "y, como siempre que llega la montaña, me retiro; la temporada es muy larga y me quedan el Tour y el Mundial"- para que que los rumores se desataran en el Giro.

Fueron charlas de escasa duración y mínimo calado. El suficiente, sin embargo, para dejar en un segundo plano la segunda victoria de Petacchi en la carrera rosa de 2005. Lanzado por su tren blanquizaul del Fassa Bortolo, Petacchi, con el viento de cara, superó fácilmente al emergente Paride Grillo, el último sprinter joven, y al invisible Gálvez -el catalán sólo se deja ver en la punta del pelotón en los últimos metros del sprint: parece que no está, pero sí, no falla- y sumó su 19ª victoria de la temporada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de mayo de 2005