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Camps arremete contra Zapatero dos días después de salir satisfecho de su entrevista en la Moncloa

El jefe del Consell enfatiza su lealtad institucional en Madrid y el victimismo en Valencia

La A-3 convierte las cañas en lanzas. El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, que el pasado martes salió satisfecho y optimista de la entrevista con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el madrileño Palacio de la Moncloa, arremetió ayer contra el jefe del Ejecutivo socialista por ignorar a la Comunidad Valenciana. El dirigente del PP contrapuso el discurso de Zapatero en el debate sobre el Estado de la Nación, que no mencionó a los valencianos, con el del presidente del PP, Mariano Rajoy, que sí puso esta tierra "como ejemplo".

El responsable del Consell dice que ERC atenaza al presidente del Gobierno central

La percha para criticar al Gobierno socialista en el hemiciclo de las Cortes Valencianas se la puso a Camps su propio portavoz parlamentario, Serafín Castellano, que pidió al jefe del Consell que valorase el discurso de Rodríguez Zapatero en el debate sobre el Estado de la Nación.

Castellano se adelantó a la respuesta del presidente en la introducción a su pregunta, al afirmar que el presidente del Gobierno ignora a la Comunidad Valenciana probablemente en pago al apoyo que recibe del gobierno tripartito de Cataluña. Tras asegurar que en el Gobierno socialista hay dos vicepresidentes y un ministro valencianos y "no se nota nada", el portavoz parlamentario del PP, dirigiéndose a la bancada socialista, afirmó: "No hay agua, no hay lengua y esperemos que no entorpezcan la reforma del Estatut".

Después de esta introducción, el presidente de la Generalitat criticó la intervención de Zapatero en el Congreso de los Diputados y la contrapuso con el discurso de Mariano Rajoy. Camps se preguntó el porqué de esa situación y encontró rápidamente la respuesta: "El presidente del Gobierno está atenazado por sus socios de Esquerra Republicana de Cataluña. De ahí que le sea imposible hablar de la Comunidad Valenciana".

"La especialidad de esta legislatura es el no al agua, no a nuestra personalidad, no al desarrollo económico de la Comunidad, no a los instrumentos que nos permiten ser competitivivos y no al futuro de los valencianos", sentenció el dirigente popular.

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El pasado martes, Camps salió satisfecho de la reunión con el presidente del Gobierno en la Moncloa incluso en cuestiones como la de la lengua, tras pedir a Rodríguez Zapatero que mencionase el valenciano junto al gallego, el vasco y el catalán.

El responsable del Gobierno valenciano también reclamó en Madrid una entrevista con el ministro de Industria que Rodríguez Zapatero se comprometió a tramitar; dos mil nuevos agentes de las fuerzas de seguridad del Estado -que el Gobierno se comprometió a empezar a desplegar a partir de este verano aunque en un número menor al demandado- y reconoció su satisfacción por la ejecución de las obras de infraestructuras importantes, como el AVE, y la posibilidad de que se estudie la implantación de alta velocidad entre Castellón y Tarragona.

Camps tras la entrevista con Zapatero -con quien aseguró coincidir en la reforma del Estatut y el modelo de financiación autonómica- guardó sus palabras más críticas para la derogación del trasvase del Ebro. En el resto de cuestiones se mostró optimista o satisfecho. En alguna petición, como en la demanda de 1.000 millones de euros más de inversión estatal con motivo de la Copa del América, Camps se abstuvo de explicar qué respuesta había obtenido por parte de Rodríguez Zapatero.

En este contexto, el presidente popular instó al Partido Socialista del País Valenciano (PSPV-PSOE) a sumarse a la Generalitat en la defensa de los intereses valencianos ante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Pese a todo, Camps aseguró en su alocución que en el Gobierno español sí hay personas que reconocen "el buen trabajo, las buenas políticas y el buen funcionamiento de la economía valenciana", en referencia a las declaraciones del secretario de Estado de Comercio que aseguró días atrás que la economía de la Comunidad Valenciana será una de las que más crecerá en los próximos años. Por eso, Camps dijo estar convencido de que el propio Rodríguez Zapatero reconoce también esa realidad y es "consciente de que la Comunidad Valenciana funciona muy bien, tiene buenas políticas puestas en marcha y que hay un modelo de prosperidad y de creación de empleo". Una idea con la que cerró el bucle de un discurso en el que combinó las críticas al Gobierno, el victimismo y la buena marcha de la Comunidad Valenciana.

Un Consell "excepcional"

El portavoz socialista, Joan Ignasi Pla, interpeló ayer a Camps sobre el funcionamiento del Consell, cuya crisis ha llevado al presidente a organizar unas jornadas de convivencia. Pla justificó la pregunta por los numerosos desplantes y reproches que se han realizado entre sí importantes cargos del PP en las últimas semanas.

El jefe del Consell se negó a entrar en la cuestión y, tras insistir en que tiene un gabinete "excepcional" y asegurar que "los datos son todos positivos", pidió a Pla que no funcione a base de titulares de periódico y trabaje para ejercer la oposición.

Camps, ágil en su discurso, arrancó aplausos en su bancada y en el Consell, pero no en todos sus miembros, algunos de los cuales forzaron la sonrisa en un intento de no desmentir a su jefe de partido. Máxime cuando en las filas del PP se dan por hechos nuevos nombramientos de campistas en la estructura institucional de la Generalitat en Alicante, feudo de los zaplanistas, y se asegura que las presiones de la Consejería de Sanidad han impedido que el Colegio de Médicos de Valencia premiase a Marciano Gómez -ex número dos del departamento que dirige Vicente Rambla y del que no tenía la confianza-.

El jefe del Consell mantuvo ayer en sus intervenciones en el hemiciclo de las Cortes Valencianas el tono de euforia para hablar de la Comunidad Valenciana.

Tras ser interpelado por el portavoz de Esquerra Unida-L'Entesa, Joan Ribó, sobre la valoración del actual sistema de financiación autonómica, Camps afirmó: "El modelo de financiación es excepcional". Para el dirigente popular, "lo que ha ocurrido es que hemos aumentado la población y necesitamos que se reconozca". "El que se vaya a otros discursos no quiere ver la realidad".

Ribó argumentó que, pese a incrementarse la capacidad de ingresos de la Comunidad Valenciana en los dos últimos años, la diferencia de financiación per cápita con la media española se ha incrementado. El portavoz de Esquerra Unida expresó su preocupación por que Camps sea tan poco reivindicativo en materia de financiación en comparación con el PP de Cataluña y el de las Islas Baleares y le recriminó que se oponga a la Agencia Tributaria Valenciana, a tener un mínimo garantizado o a plantear la existencia de una deuda histórica. "O Rajoy no le deja o su regionalismo bien entendido le impide ir más allá", dijo Ribó, que se confesó comunista y ecologista antes de que Camps rechazase la posición de EU por provenir de estas ideologías sin entrar a discutir el fondo de la cuestión.

Y lo acertó, porque Camps aseguró que lo menos comunista que hay es romper la Agencia Tributaria estatal y se mostró dispuesto a darle a Ribó lecciones sobre comunismo. Una ideología que rechaza y que llevó a Camps a presumir de haber almorzado el miércoles en Madrid con un represaliado del régimen castrista, el periodista y poeta Raul Rivero. El mismo que hace pocos días acudió en Valencia a los Premis Llibertat d'Expressió otorgados por la Unió de Periodistes y que fue ignorado por el PP y Canal 9.

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