Reportaje:

La familia Hinojosa cuelga la percha

Los fundadores venden su participación en Cortefiel, tras más de cien años de presencia

La familia Hinojosa, una saga que ha fundado, gestionado y lanzado Cortefiel (nacida antes de 1900) y que tiene 1.199 establecimientos en 37 países, ha decidido vender su 55,7%. La complicada sucesión del grupo familiar muy amplio y diverso, el buen momento de la compañía y la promesa del comprador, el fondo de capital CVC, de mantener al equipo directivo han provocado la aceptación de una OPA que les reportará 780 millones.

La familia Hinojosa ha aprovechado una oferta interesante para resolver la complicada sucesión de una saga familiar muy amplia y diversa
El fondo de capital riesgo CVC ofrece 22 veces el beneficio neto y lleva negociando la compra de Cortefiel desde el pasado mes de noviembre

La segunda empresa textil española, con unas ventas el pasado año de 971,2 millones de euros y unos beneficios netos de 62,2 millones, ha sido el prototipo de compañía familiar y con este modelo de gestión ha superado diversas etapas, baches y crisis incluidas, para convertirse en un grupo atractivo hasta el punto de que el fondo de capital riesgo CVC ha ofrecido 10 veces el Ebitda (beneficio bruto operativo) y 22 veces el beneficio neto, precio muy pocas veces alcanzado en este sector en otras ofertas públicas de adquisición (OPA).

Cortefiel, presidida por Gonzalo Hinojosa, de 59 años, verdadero artífice de su expansión y despegue internacional en los últimos 25 años, vivía un momento muy especial. Resuelto su futuro económico, con unos beneficios en franca progresión y luciendo un chart muy atractivo, la compañía familia se enfrentaba a un próximo salto generacional en una saga muy larga, aunque bien avenida.

Una docena de primos de las ramas Hinojosa y García Quirós han decidido el futuro de una compañía consolidada, pero a la que había que poner un timonel ante la falta de recambio para Gonzalo Hinojosa, el artífice de su expansión en el último cuarto de siglo. Cortefiel fue una de las empresas pioneras en España en redactar y aplicar un protocolo familiar a comienzos de los años noventa. Este acuerdo establecía que ningún miembro de la familia debía ocupar cargos directivos para no enturbiar las relaciones entre la propiedad y la gestión. Por supuesto, la excepción era Gonzalo Hinojosa, presidente y consejero delegado, quien ha mantenido este protocolo y que ha permitido que las relaciones hayan sido buenas entre las distintas ramas.

"Desde el año 1994 se ha dado un proceso de desfamiliarización en la gestión y, en paralelo, se ha formado paulatinamente un equipo directivo que ha ido tomando las riendas en los primeros y segundos niveles de mando tras el presidente", afirma Ignacio Sierra, director del Área Corporativa.

Según Sierra, un hombre de plena confianza de Gonzalo Hinojosa, la decisión de venta se ha acordado entre toda la familia y obedece a la confluencia del factor de sucesión familiar, junto con el buen momento económico de la firma y la alta capitalización bursátil.

Contra quienes opinan en el sector textil que la compañía estaba atrancada en medio de una indefinición estratégica, Ignacio Sierra recalca que Cortefiel "tiene recorrido, como lo prueban los resultados del último año, que duplicó beneficios, o el primer trimestre de 2005, cuando lo aumentó el 48%". Dentro del proceso de creación de equipo directivo hace dos años se produjo la contratación de Ansel van der Auweland como director general, que ya descarga en los últimos meses de la gestión diaria al presidente y consejero delegado. Para Sierra, la segunda textil española no tiene ningún problema de gestión, como apuntan algunos analistas desde el anonimato, "ya que cuenta con un comité ejecutivo con personas que conocen al dedillo el sector".

En lo que coinciden todos los analistas consultados, y que no quieren identificarse, es en que se ha logrado un precio interesante para los vendedores. La subida en Bolsa desde el 1 de enero hasta el pasado miércoles fue del 43,1%. También los analistas consideran que la familia ha aprovechado una oferta jugosa para adelantar una sucesión, que suele ser el talón de Aquiles de las empresas familiares.

Nacida unos años antes de 1900 en la mercería que la familia de Felipe García Quirós abrió en el número 7 de la madrileña calle de Romanones, la empresa camina lentamente hasta 1933 cuando da un paso al frente y comienza a fabricar camisas en serie bajo la marca La Palma y con el eslogan publicitario "una camisa por minuto". En 1945 se adentra en la fabricación de trajes de caballero en serie y ya con la marca Cortefiel, que luego en 1976 será el nombre de la empresa.

Artífice de la modernización

En 1977 se nombra a Gonzalo Hinojosa consejero delegado, que será el artífice de la modernización de la empresa. Entre 1980 y 2000 logra convertirse en unos de los primeros distribuidores textiles a escala nacional y crea cadenas de productos especializados como Milano (trajes de caballero), Springfield (jóvenes) y Women Secret (ropa interior de mujer). En 2000 se produce la decisión de mayor calado de los últimos 50 años: la expansión internacional. Los buenos resultados y el avance de la empresa desde que hizo la oferta pública de adquisición en 1994 animaron a la toma de una decisión que provocó la mayor crisis de la empresa. Así, en 2001 se abrieron 159 tiendas y se entró en el mercado alemán con la compra de Werdin, una de las decisiones más equivocadas, como ratifican los analistas.

Esta fiebre de apertura de tiendas penalizó los beneficios, que pasaron de los 29 millones de 2001 a los 20 millones de 2002 y lejos de los 50 millones del año 2000. Los títulos se estrellan en Bolsa hasta los cuatro euros y surgen las primeras grietas importantes en la unida familia de los Hinojosa, ya mezclada desde hace generaciones con los García Quirós. La empresa frena su expansión y en 2002 las aperturas netas de tiendas (inauguraciones menos cierres) son de 62, que bajan a 43 en 2003 y a 32 en el pasado año. Tras el susto de Werdin en Alemania (prácticamente liquidado) se opta en los últimos tres años por un mejor crecimiento en ventas, una mejora en los márgenes y un estricto control de gastos que oxigena la acción y que a la postre aumenta los ingresos de la OPA.

El fondo CVC apuesta por mantener el actual equipo directivo

El fondo británico de capital riesgo CVC contactó el pasado mes de noviembre con la dirección de Cortefiel y la operación se ha estudiado muy despacio. Cortefiel ha estado asesorado en todo el proceso por Goldman Sachs. Según los expertos bursátiles, la compra de Cortefiel por un fondo de capital riesgo es de manual por su escasa deuda en balance -46 millones de euros- y su capacidad de generar caja, al igual que ha ocurrido recientemente con Amadeus y Aldeasa. Faltaba por saber si la familia propietaria (de al menos 80 miembros) quería vender. CVC ha llegado en el momento adecuado para ello y ha ofrecido un buen precio, dicen los bancos de inversión consultados, quienes añaden que para un fondo resulta hoy más barato todavía invertir en activos bursátiles y encima se obtiene una aceptable rentabilidad.

Algunos analistas reconocen que puede existir un riesgo de oferta competidora por cuanto la Bolsa ya ha situado el precio por encima de la oferta de CPV, en 18,45 euros. Acceder al control de la empresa es el mayor atractivo de la operación, según los analistas. La familia Hinojosa deja el control y CVC ya cuenta con el apoyo del 55,7% del capital (incluyendo el 10% de Hidafa, que irá a la OPA).

El equipo directivo de Cortefiel conoce perfectamente los planes de CVC porque los responsables de este fondo se los han presentado. Este fondo suele estar una media de ocho años en las empresas en las que invierte, y en muchas de ellas trata de implicar a los directivos no sólo en el proyecto de gestión, sino también a través de mecanismos como el management buy out (MBO), es decir, que los directivos participen en la propiedad. Asimismo, los nuevos dueños, si al final sale adelante la OPA, se han comprometido a mantener el proyecto empresarial independiente, mientras que Gonzalo Hinojosa ha garantizado a los sindicatos que se mantendrá la plantilla de unos 4.800 trabajadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 14 de mayo de 2005.

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