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Reportaje:

Tragedia en un vertedero ilegal

El vertedero de La Vega Baja donde falleció un trabajador incumple la normas ambientales y carece de licencia de apertura

Un rosario de camiones repletos de basura circula cada noche por las carreteras de la Vega Baja. Su destino es un vertedero que funciona en una finca de grandes dimensiones ubicada justo en el linde de los términos de la pedanía oriolana de La Murada y la población de Abanilla (Murcia). Un operario está sepultado allí desde primeras del lunes bajo toneladas de basuras. Al cierre de esta edición, continuaba sin éxito la búsqueda de su cuerpo.

Un accidente tan trágico se produce en una instalación considerada ilegal por los tribunales. El propietario, el industrial Ángel Fenoll, sostiene que el vertedero está en término de Murcia y cuenta con los permisos de la Administración murciana. Pero los vecinos y la oposición de Orihuela, que aseguran que el vertedero está en territorio valenciano y no murciano, esgrimen una sentencia en ese sentido del juzgado número 2 de Orihuela. El juez, en diciembre de 2002, confirmó que el vertedero está en la partida Los Vives (término de Orihuela), un paraje calificado de interés paisajístico. Ni el Ayuntamiento ni el Consell han autorizado la planta, que funciona desde mediados de los noventa.

Valencia envía cada día 350 toneladas de basura a La Murada

"Se veía venir. Esto es un polvorín a punto de explotar", comentaba José Martínez, un hombre de 67 años, uno de los numerosos vecinos que aguardaba ayer a la puerta de la instalación alguna noticia sobre el cuerpo de José Ramón Heredia, un trabajador de 40 años que el lunes quedó sepultado por más de 20 toneladas de residuos.

La Murada, una pedanía de Orihuela con unas 4.000 personas, es "un pueblo que vive de favores prestados", reconoce José Tenza, secretario de la Asociación Murada Independiente que lleva un año luchando para segregarse de Orihuela. El colectivo pide más servicios y su independencia administrativa.Entre los numerosos motivos que esgrime, está el polémico vertedero. "Primero debemos luchar por ser un pueblo y entonces podremos decidir qué hacer con la basura", apunta.

Más de un centenar de personas trabajan día y noche en este vertedero que incumple la normativa ambiental del Consell, ya que se sitúa a tan sólo tres kilómetros de una depuradora de agua para el consumo humano y a sólo cuatro de un canal por el que fluye agua para el consumo. La asociación de vecinos de la pedanía oriolana de La Murada presentó en 2003 una denuncia a la Fiscalía de Medio Ambiente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Madrid para que investigue las concesiones de agua de la Confederación del Segura a los vertederos.

Según estimaciones de los vecinos, más de cien camiones de gran tonelaje operan cada día procedentes de Tarragona, Calp y otras poblaciones como Valencia. Allí la planta de Fervasa, que trata los residuos de la capital y su área metropolitana, también ha enviado basura fresca sin tratar al vertedero de La Murada, entre otros. Según fuentes de FIA-UGT conocedoras de la situación de Fervasa, pendiente de ser sustituida por otra planta, diariamente se envían a otros basureros de Murcia y Alicante unas 350 toneladas sin tratar, de las cerca de 2.000 que recibe la planta, lo que supone un coste de miles de euros en transporte. La basura de Valencia ya viajó a destinos no previstos durante el conflicto del vertedero de Dos Aguas, cuando Macastre y Buñol impidieron el paso de camiones. Sin embargo, los traslados se han mantenido, ya que la planta del área metropolitana de Valencia está obsoleta. Este periódico intentó ayer sin éxito contactar con responsables de Fervasa.

En La Murada, los camiones descargan los residuos en unos grandes hoyos, como si del cráter de un volcán se tratara, que luego van cubriendo con tierra. En ese escenario el trabajador accidentado se vio sorprendido por un alud de basura y tierra que le sepultó. Los equipos de rescate lograron remover el 75% de la basura acumulada en el hoyo donde se registró la tragedia, sin hallar ni rastro del operario. Según sus familiares, José Ramón Heredia estaba dado de alta en la Seguridad Social y llevaba unos 17 años trabajando en vertederos cuyo titular es Ángel Fenoll.

El derrumbe, según la empresa, ocurrió entre las 4.00 y 4.30 de la madrugada del lunes, cuando al parecer se desplomaron varias toneladas de basura sobre el operario. La empresa achaca el accidente a unos pequeños movimientos sísmicos. Aunque ni los vecinos, ni expertos geógrafos atribuyen credibilidad a esta hipótesis, ya que el terremoto sólo alcanzó 1,9 grados en la escala Ritcher. Hipólito Mompeán, ingeniero de la planta, dijo que la basura en la que trabajaba el desaparecido era un bloque "muy compacto" sobre el que iban a comenzar a efectuarse reforestaciones. Mompeán explicó que el obrero trabajaba esa noche con una máquina para darle presión a la basura y nivelarla a una cota, y aseguró que era un hombre "experimentado", ya que llevaba años trabajando para Proambiente.

La locuacidad de este técnico sobre las tareas de rescate contrasta con el hermetismo y la reticencia de la dirección de la empresa a la hora de informar sobre la actividad y los detalles de la planta.

Industrial condenado por la compra de votos para el PP

El empresario Ángel Fenoll ha levantado un imperio industrial relacionado con la recogida y tratamiento de la basura a la sombra del PP, en especial de los alcaldes de este signo del Ayuntamiento de Orihuela. El ascenso del industrial comenzó a principios de los ochenta cuando el Ayuntamiento de Orihuela le adjudicó a dedo la recogida de la basura en la costa. Todavía, en 2005, el empresario realiza el trabajo sin contrato oficial.

Fenoll niega su militancia en las filas conservadoras. Sin embargo, el empresario fue condenado por un juez por comprar votos para el PP con motivo de las elecciones municipales de 1991. Fenoll pagaba 5.000 pesetas por cada papeleta a favor del PP. Más adelante fue condenado, junto al ex alcalde de Orihuela, Luis Fernando Cartagena, por falsedad en el caso de las monjas -apropiación de una donación de 49.000 euros realizadas por unas religiosas al Ayuntamiento-. El empresario acumula otra condena por tenencia ilícita de armas.

El vertedero de La Murada (Orihuela) se encuentra en un suelo clasificado como no urbanizable protegido de interés paisajístico. Así consta en un auto dictado por el juzgado número 2 de Orihuela el pasado 7 de diciembre, donde se reconoce que el vertedero es "clandestino", ya que "no consta licencia municipal de actividad". El auto desestima el recurso que Fenoll presentó en junio, cuando el juzgado número 2 de Orihuela optó por archivar su denuncia contra María Virtudes Sanchis, secretaria socialista de Medio Ambiente, por calumnias e injurias. Sanchis declaró públicamente que la instalación era ilegal y negó que estuviera integrado en la planta de Abanilla, tal y como esgrimía el gerente de Colsur. El auto no sólo confirma la afirmación, sino que reitera la doctrina expresada con anterioridad por otras sentencias dictadas en Orihuela, que ratificaban la existencia de un vertedero irregular en La Murada.

Pero éste no es el único vertedero irregular que el industrial oriolano, condenado por comprar votos para el PP, tiene en la comarca de La Vega Baja. La instalación de Torremendo, a pesar de contar con licencia municipal, carece de los permisos oportunos de la Confederación del Segura y mantiene en pie de guerra a los vecinos, quienes hacen manifestaciones diariamente para oponerse al paso de los camiones que transportan estos residuos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de mayo de 2005

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