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Un acueducto del parque Rodríguez Sahagún lleva un año perdiendo agua

El Canal de Isabel II decidió ayer reparar la canalización, de 150 años de antigüedad

En la entrada al parque de Agustín Rodríguez Sahagún, por la calle de Marqués de Viana, en el distrito de Tetuán, un acueducto sirve de pórtico de acceso a los jardines. Este canal, la primera gran conducción de agua que se construyó en Madrid, en 1858, sigue hoy a pleno rendimiento, pero su estado de conservación no es muy bueno y desde hace más de un año hay filtraciones de agua, que cae sobre los paseantes y provocan pequeños embalses en el suelo.

Algunos vecinos que paseaban esta semana por el parque explicaron que hace muchos meses que ven cómo el agua se derrocha por el mal estado del acueducto, denominado Canal Bajo. Según el letrero indicativo que el Canal de Isabel II instaló junto a él, su capacidad de transporte es de 4.000 litros por segundo. "Cuando sube la temperatura, como ahora, empeora la salida del agua", explicaba una señora que caminaba por el parque. "Y en vez de regar el jardín, mire el destrozo que causa".

Un agente de la inspección de Servicios de Distrito y policía del barrio de Tetuán llegó a enviar el pasado 2 de julio un informe a sus superiores en los que denunciaba la situación. "Desde hace más de un mes, y durante las 24 horas del día, hay una gran pérdida de agua potable en una conducción del Canal de Isabel II (...) la cual se filtra por el acueducto", decía su informe. "Puede que se pierdan cientos de metros cúbicos diarios".

Según el informe, varias patrullas venían informando a sus superiores sobre esta incidencia e incluso lo habían comunicado al Canal y al teléfono de emergencias 112, sin resultado. "Dicha filtración puede deteriorar el acueducto y provocar caída de materiales a la vía pública, que a su vez podrían lesionar a los viandantes que acceden al parque", continuaba el informe policial.

Una portavoz del Canal reconoció ayer que los técnicos visitaron entonces la instalación, pero consideraron que la pérdida no era muy grande. Ayer volvieron al lugar y comprobaron que las filtraciones habían aumentado. "Los sillares supuraban, pero el problema es que no se puede parar la conducción para repararlos porque en verano estamos en pleno apogeo de consumo", explicó la portavoz. Por eso, procederán a inyectar hormigón para tapar las juntas. "Es una infraestructura de 150 años de antigüedad, que ha empeorado en los últimos tiempos", agregó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de mayo de 2005