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OPINIÓN DEL LECTOR

Madrid, en zanjas

Nací en Madrid, he vivido siempre en Madrid, trabajo en Madrid y, con sus defectos y sus virtudes amo mi ciudad. Hemos soportado/disfrutado alcaldes de todos los colores, unos mejores, otros peores. Hemos incluso sobrevivido a Alvarez del Manzano y su obsesión por las zanjas; incluso se decía que Arias Navarro se fue de presidente del Gobierno cuando dejó el "asunto de Madrid, zanjado"; pero ni los más imaginativos del lugar podíamos llegar a suponer que una persona con vitola de inteligente, culto, con tintes de progresía, como el actual, podía llegar a desesperar tanto a sus ciudadanos.

El entorno de la estación de Chamartín ya había sido convertido en intransitable: Pío XII, Agustín de Foxá, Rodríguez Jaén, el aparcamiento de la estación; pero le faltaba la locura de cortar el túnel de Pío XII: pues lo ha hecho. Sin más aviso.

O?Donnell cortada; Princesa cortada; la M-30 una locura; Martínez Campos; Eduardo Dato; Sinesio Delgado cuatro meses cortada; la avenida de la Ilustración a ratos; la calle del Doctor Ramón Castroviejo cortada y seguimos, seguimos...

Han anunciado que a final de 2005 terminarán 12 obras de gran magnitud, pero.... empezarán otras 19. ¿Alguien se ha vuelto loco para hacer todo esto a la vez? Peridis se preguntaba una vez en una tertulia: "¿Quién me va a devolver a mí estos años de sufrimiento y de incomodidades?"

Pero la guinda, que a mí al menos me hace pensar que en lugar de volverse loco, alguien está riéndose de los ciudadanos es la campaña contra el ruido que, obviando que el principal emisor de ruidos es el Ayuntamiento con sus obras, nos pide que evitemos la contaminación acústica. ¿Es o no es para irse a vivir a otro lado?

Por cierto, cuando los políticos dicen que una de las principales razones para que las Olimpiadas 2012 se celebren en Madrid es el apoyo unánime de los ciudadanos ¿alguien le ha preguntado a los ciudadanos? Porque yo y muchos de mi entorno deseamos fervientemente que se celebren en Moscú, que está lo bastante lejos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de mayo de 2005