Torres Hurtado acusa a Chaves de "echarle el muerto" del 'botellón'

La reconversión experimentada por la fiesta del Día de la Cruz en Granada, que ha pasado este año de una celebración tradicional a un macrobotellón de tres días, ha enfrentado de nuevo al Ayuntamiento y la Junta de Andalucía. El alcalde, José Torres Hurtado (PP), aseguró ayer que el presidente Manuel Chaves no quiere legislar sobre este fenómeno juvenil para no perder votos y aseguró que "quiere echarle el muerto a los ayuntamientos". La Junta aseguró que los ayuntamientos sí cuentan con instrumentos para aplicar.

El alcalde aseguró que "el Ayuntamiento ha hecho todo lo que podía y estaba legalmente en su mano para controlar el botellón". Unas 100.000 personas se congregaron la noche del día 2 en las calles de Granada y 70.000, el martes. Dejaron 250 toneladas de basura.

Torres Hurtado insistió en que la responsable de que los ayuntamiento "no puedan hacer nada es la Junta de Andalucía, que podía haber legislado sobre el asunto, como lo han hecho otras comunidades como Madrid y Extremadura".

La delegada de la Junta en Granada, Teresa Jiménez, recriminó ayer al alcalde: "Lo que un ayuntamiento responsable tiene que hacer es no mirar para otro lado, no echar balones fuera". Jiménez dudó de que el problema sea sólo cuestión de represión, como sugiere el alcalde al pedir a la Junta una ley coercitiva.

La representante del Gobierno andaluz en la provincia aseguró: "No podemos estar llenándonos la boca todos los días con la represión ni podemos seguir mirando a otra administración cuando tenemos un problema al que dar respuesta, puesto que tiene todas las competencias para ello".

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