Reportaje:

Atrapados en la selva

287 viajeros de un vuelo de Air Madrid se quedan cuatro días en el Amazonas por una avería

Ningún trayecto Lima-Madrid duró tanto. Los pasajeros del vuelo Air Madrid 532 tardaron cuatro días -algunos incluso cinco- en llegar a su destino. Los 283 viajeros sabían que algo iba mal cuando se sintió una explosión, empezó a oler a queroseno y vieron pasar a una azafata con dos bengalas rojas hacia la cabina. Habían salido una hora antes de Lima. Eran las doce de la noche, así comenzaba una de sus peores pesadillas. La Dirección General de Aviación Civil recibió ayer una denuncia en la que los viajeros protestan por el trato recibido por la compañía.

Aterrizaron en Manaos, un aeropuerto de Brasil en medio de la selva del Amazonas. Estaba todo oscuro, ni siquiera había luces de aterrizaje en la pista. Pasaron tres horas en el avión sin poder ir ni al baño. Les hicieron bajar y cargar con sus maletas. Ángela Arrieta, una de las pasajeras que ha perdido su trabajo a causa de este incidente, explicó que les encerraron con llave en una sala minúscula, hacinados. "No teníamos agua, ni comida, las madres de bebés ni siquiera pañales, ni leche para los lactantes que lloraban de hambre. Sólo había un baño para hombres y otro para mujeres. El calor era horrible", recuerda. Tomás Cano, director de la compañía, confirmó esta versión: "El aeropuerto de Manaos no era el idóneo, pero era el único cercano, el más fácil de llegar. Teníamos un problema en un motor que perdía aceite y aterrizamos allí por motivos de seguridad".

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Sobre las cinco de la madrugada, pudieron acceder al resto del aeropuerto. Según los pasajeros, la tripulación del vuelo desapareció dos horas después y no volvieron a verlos, aunque el director de la compañía lo desmiente. Después de 10 horas, apareció el sobrecargo del avión y les llevaron a dos hoteles cinco horas, "mientras llegaba otro vuelo que les llevara a España". Transcurrido ese tiempo, no había ni rastro del personal de la compañía ni del avión. "No dejaron datos ni explicaron qué teníamos que hacer", cuenta una viajera.

Según Cano, la compañía se movilizó para solucionarlo en cuanto supieron del incidente, pero las comunicaciones con Manaos no eran sencillas. "Sólo tenemos dos aviones. No tenemos personal en medio de la selva. Nuestro hombre en Brasil llegó en cuanto pudo". Se refiere a Gustavo Maxtzud, que llegó al hotel, según los pasajeros, a las 14.30 del día 1 de abril, cuando llevaban allí casi 48 horas. Maxtzud les ofreció ir en un vuelo alquilado por la compañía que les llevaría a São Paulo y de allí a Madrid. Pero 26 viajeros no cabían en el avión. A ese grupo se le habló de otro avión por la tarde, en el que no había plaza. "Así nos encontramos atrapados en el Amazonas", cuenta otra afectada. Les hizo una nueva oferta al día siguiente. El recorrido: Manaos-Brasilia-Natal-Barcelona-Madrid. "Nos dijo que si no nos interesaba, nos buscáramos la vida", sigue.

Así lo hizo. El billete le costó 2.700 euros cuando ya había pagado poco más de 500, porque Air Madrid es una compañía de bajo coste, pero no cree que recupere su dinero. Al llegar a Madrid, la compañía les ofreció 300 euros a cambio de que renunciaran a indemnizaciones. "No teníamos por qué pagarles porque es una causa mayor y nos hemos gastado más de dos millones en este incidente. En Manaos estuvieron en un hotel de cinco estrellas con todos los gastos pagados", señala Cano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 18 de abril de 2005.

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