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El futuro aeropuerto de Campo Real prevé duplicar la capacidad del Gran Barajas

245 aviones podrían aterrizar y despegar cada hora, según el estudio de AENA

Ya tiene planos el futuro aeropuerto de Campo Real, que sustituirá a Barajas cuando éste alcance su saturación (cuando las compañías aéreas pidan hacer más aterrizajes y despegues que los que el aeródromo pueda afrontar). El Ministerio de Fomento ha finalizado el llamado proyecto Enam (Estudios para el Nuevo Aeropuerto de Madrid), que propone la construcción de un aeropuerto en este municipio del este de la región y que sería capaz de duplicar -en todos sus parámetros técnicos- la capacidad del Gran Barajas: 245 movimientos a la hora, frente a los 75 actuales y los 120 previstos en Barajas cuando sea inaugurada la ampliación el próximo año; además de 150 millones de pasajeros (Barajas podrá acoger a un máximo de 75 millones).

Campo Real crearía 300.000 empleos, de los que 230.000 serían en la Comunidad

El estudio, que ya ha sido remitido a la Comunidad de Madrid, propone construir un aeropuerto de cinco pistas (dos de despegue, dos de aterrizaje y una reversible), pero ampliable a otras dos más. El informe, que fue desarrollado por la ingeniería pública Ineco, señala que este aeropuerto -situado a 25 kilómetros de la capital- es indispensable para Madrid y España cuando Barajas alcance su saturación en una fecha cercana al año 2020. En caso de no construirse a tiempo, el nuevo aeropuerto -se necesitan un mínimo de ocho años de obras-, la región perdería 55.000 empleos y unos 4.000 millones de euros.

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, cuando era presidente de la región, reservó suelo en este municipio en 1997 para levantar el nuevo aeropuerto. Aquella decisión levantó una enorme polémica porque el entonces ministro de Fomento Rafael Arias-Salgado, del PP, era partidario de crear un Gran Barajas con cuatro pistas, frente a las dos existentes. Arias-Salgado mantenía que si el aeropuerto madrileño no se ampliaba (una opción mucho más rápida que construir uno nuevo en Campo Real), España perdería su oportunidad de convertirse en el puente de entrada del tráfico procedente de América. En contra de esta opción jugaban los enormes inconvenientes medioambientales de Barajas: más de 500.000 personas viven en sus proximidades y hubo que desviar casi dos kilómetros del Jarama para poder construir las dos nuevas pistas. El Gobierno socialista se encontró prácticamente terminado el aeropuerto, que será inaugurado el próximo año. Pero los planes para levantar Campo Real siguen su marcha.En 1997, el entonces presidente de la Comunidad, Alberto Ruiz-Gallardón, elegió la altiplanicie de Campo Real -a 745 metros de altura sobre el nivel del mar- como el lugar más adecuado para construir un nuevo aeropuerto. Ruiz-Gallardón mantenía que Barajas tenía una vida máxima de 15 a 20 años y que había que comenzar de inmediato las obras de Campo Real. Pero ocho años después, las obras de ampliación de Barajas siguen sin finalizarse, y la actual consejera de Transportes de la región, María Dolores de Cospedal (PP), cree que a este aeropuerto -donde sólo en la nueva terminal (T-4) van a ser invertidos 6.000 millones de euros- le quedan entre 30 o 40 años de vida.

Pero mientras tanto, los técnicos de la ingeniería Ineco fueron desarrollando el proyecto que Ruiz-Gallardón había impulsado con la reserva de suelo: 8.466 hectáreas en los términos de Campo Real, Valdilecha, Pozuelo del Rey, Morata, Perales de Tajuña y Arganda. Recientemente, Fomento ha pedido a la Comunidad de Madrid que mantenga la reserva de suelo hecha por Ruiz-Gallardón, por lo que el Gobierno de Esperanza Aguirre acordó el pasado 17 de marzo mantener esta reserva hasta el 31 de marzo de 2006.

Fomento recuerda en su estudio que la construcción del aeropuerto de Campo Real creará 300.000 empleos, de los que 230.000 serán dentro de la Comunidad de Madrid, además de incrementar el producto interior bruto de la región en más de 21.000 millones de euros.

El informe recuerda que los 36 estudios previos, que fueron realizados entre octubre de 2000 y diciembre de 2003, con el PP en el Gobierno, han determinado que Campo Real ofrece unas "condiciones óptimas" para su construcción: existe viabilidad económica, técnica y medioambiental.

Si este aeropuerto estuviera al máximo de su rendimiento podría dar cabida a 150 millones de pasajeros anuales (cuando Barajas esté en su máximo desarrollo alcanzará los 70 millones) y moverá 1,4 millones de aeronaves anualmente. El 60% de este tráfico corresponderá a pasajeros en tránsito, ya que AENA (la empresa pública que gestiona los aeropuertos nacionales) lo ha diseñado como un aeropuerto hub (de enlace con otros aeródromos internacionales).

Son dos las configuraciones que proponen los técnicos de Ineco: una de cinco pistas en paralelo y con configuración norte; y otra, también de cinco pistas, pero convergentes: dos hacia el norte y tres hacia el este. Dependiendo de la configuración, el número máximo de operaciones (aterrizajes y despegues) variará: hasta un máximo de 245 movimientos a la hora. Actualmente Barajas roza las 75 operaciones cada hora y, cuando entre en funcionamiento la ampliación llegará a las 120.

Todo el aeropuerto girará en torno al llamado edificio procesador (una única y gran terminal de 1,2 kilómetros de longitud), que estará unida a cinco terminales satélites. Este enorme despligue arquitectónico permitirá que 295 aeronaves puedan estar atracadas a la vez en Campo Real. Actualmente en Barajas pueden aparcar en las terminales 35 aviones, y cuando esté ampliado llegará a 104, según AENA.

El aeropuerto de Campo Real diseñado por Fomento se dividirá en cinco grandes zonas: carga, servicio de aeronaves, abastecimiento, servicios y zona de pasajeros. Todas estas áreas deberán estar unidas a la capital por conexiones viarias, de tren y metro.

En concreto, AENA propone que las conexiones por carretera se establezcan directamente con el norte de la capital mediante la construcción de una nueva carretera. Además, propone la prolongación del nudo de O'Donnell desde la M-40 hasta Campo Real; la prolongación de la M-50 entre Rivas y la A-2, y la creación de una autovía en torno a la zona aeroportuaria. Los informes señalan que se tardarían unos 55 minutos en llegar por carretera desde el centro de Madrid hasta la terminal.

El estudio propugna extender la línea del AVE a Barcelona hasta Campo Real (20 minutos desde Atocha o Chamartín) y la prolongación de la línea 9 de metro en 10 kilómetros, lo que permitiría llegar desde la avenida de América al aeropuerto en 65 minutos.

El informe destaca que desde el punto de vista medioambiental este aeropuerto provoca muy pocos problemas, dado lo despoblado de la zona. Por ello, la huella sonora (zona de afección acústica del aeródromo) es muy reducida y afectaría a unas 8.000 personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de abril de 2005