Crítica:
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Un país de andariegos

Miguel Torga (1907-1995) está sin duda en cabeza de los escritores del siglo XX, y no sólo de sus paisanos portugueses. En el registro civil se llamó Adolfo Correia da Rocha y fue médico de compasión y compromiso. Políticamente, un rojo. Como autor, su poesía es imprescindible; su autobiografía, La creación del mundo, una summa, lo mismo que su Diario; y sus relatos de Cuentos de la montaña o Bichos alcanzan la perfección. Nunca gustó de la fama, perteneció a la estirpe eremita de la literatura. Leerle unge de dignidad.

El señor Ventura es obra escrita en los años cuarenta, que Torga reconoció haber terminado "de una sentada" y que en principio dudó en publicar. Pero con los años tuvo el buen pálpito de pulirla, y aquí la tenemos, tersa, imaginativa, deslumbrante. Una historia de viajes por el Lejano Oriente, con todo el aroma literario de los Macao, los Shanghai... vistos por un escritor que no puede ser más antípoda geográficamente (nació en el pobrísimo Tras-Os-Montes de principios del XX) pero que pertenece, como él mismo deja claro, a un país cuyas gentes son "los andariegos del mundo, capaces de dejar en todos lados lo mejor y lo peor".

En la vida real, tuvo Torga siempre una faceta irremediable de viajero. Su relación con el suelo portugués no puede ser más física, la planta del pie en la tierra, un paso tras otro, y la mirada en derredor. Así, como los árboles, se nutre Torga de corrientes subterráneas y de los dones del cielo. Región a región, extrae el jugo, lo fermenta, lo sazona, lo bebe. Libro donde historia y naturaleza, cultura y clima, paisaje y poema se integran, Portugal constituye un regalo para los degustadores de este escritor ferozmente riguroso, de apariencia arisca, pudorosa ternura. Del Miño al Algarve, sin eludir las sirenas de Oporto y Lisboa, Torga erige un monumento de sintaxis cortante, que explícitamente dice mucho, muchísimo sobre el país, sus gentes y sus artistas, y que sobre todo es un alarde de sugerencias.

Miguel Torga. El señor Ventura. Traducción de Mario Merlino. Alfaguara. Madrid, 2005. 150 páginas. 14 euros. Portugal. Traducción de Eloísa Álvarez. Alianza. Madrid, 2005. 150 páginas. 10 euros.

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