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Reportaje:

Representación de sensaciones

La 10ª Muestra de Teatro para Ciegos concluye en Cádiz con éxito y compromisos de futuro

Con una versión de La lozana andaluza de Rafael Alberti, a cargo del grupo mallorquín Sa Boira, concluía anoche en el Gran Teatro Falla de Cádiz la décima Muestra de Teatro para Ciegos, organizada por la ONCE. Al acto de clausura acudió el presidente de esta organización, Miguel Carballeda, acompañado por diversas autoridades locales. Atrás quedaba una intensa semana en la que se brindaron al público 20 representaciones de obras clásicas y modernas en escenarios de la capital gaditana, Puerto Real, San Fernando, Chiclana de la Frontera, San Roque, Jerez, Arcos y La Línea de la Concepción. Alrededor de 200 actores y 10 compañías pusieron todo de su parte para demostrar que las limitaciones físicas no son un obstáculo para la comunicación y el arte. El respetable, que acudió masivamente a las salas, premió con patios de butacas llenos y aplausos este esfuerzo.

El director administrativo de la ONCE en Cádiz, Francisco Arroyo, no ocultaba su satisfacción por la buena acogida de un evento que la propia organización ha calificado como el más sobresaliente de cuantos tiene previsto organizar a lo largo de 2005. Arroyo insistió en que el teatro es un formidable vehículo para "hacer integración y acercar la cultura no sólo de forma pasiva, sino también participativamente", según afirmó.

Las compañías participantes, todas ellas integradas en el Movimiento Teatral ONCE, fueron el grupo gaditano Orozú, con los espectáculos Qué ruina de Molière y Lo oscuro; Antígona, de Las Palmas, con Sala dos; Espacio Interior de Valencia, con Ligazón y la rosa de papel; el grupo Valentín Lamas Carvajal, de A Coruña, con La ronda; los madrileños La Luciérnaga, con Miles gloriosus; La Esfera, de Gijón, con Café Molière; el grupo salmantino Lazarillo de Tormes, con El aniversario; La Perseverancia, de Algeciras, con La tuerta suerte de Perico Galápago; Homero, de Sevilla, con El collar de cerezas, y los mencionados Sa Boira con La lozana andaluza.

Según el director de esta última compañía, Bernat Pujol, la experiencia de la 10ª Muestra de Teatro para Ciegos ONCE ha sido "interesantísima". "Hemos podido asistir al trabajo de otros grupos, así aprendemos todos de todos", afirmó.

El encargado de clausurar la cita no olvida sus comienzos como director de actores invidentes. "Era realmente difícil trabajar con ellos. Yo nunca lo había hecho antes. Fuimos haciendo cursillos, conociéndonos y mejorando. Ahora en media hora todo el elenco está situadísimo sobre las tablas", aseguró Pujol.

Como la gran mayoría de los grupos de la Muestra, Sa Boira -que se traduce como La Niebla- padeció en sus comienzos "un público que acudía a ver su trabajo con cierto morbo, preguntándose qué iba a pasar en escena, qué podrían hacer unos actores invidentes, si alguno se caería... Ahora van a las salas porque realmente hacen buen buen teatro", añadió el director.

La convocatoria de la ONCE, no obstante, sirvió para algo más que mostrar el trabajo en escena de los actores, la mayoría de ellos invidentes.

La 10ª Muestra de Teatro de la ONCE ha servido también para atar compromisos con las instituciones de cara al futuro.

Así, la alcaldea de Cádiz, Teófila Martínez, y Francisco Arroyo firmaron el pasado martes un convenio por el que será instalado de forma permanente un sistema de audiodescripción gratuito, que no existía antes en el Gran Teatro Falla. Dicho dispositivo consta de 30 auriculares individuales y ya ha sido ensayado con éxito en la Muestra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de abril de 2005