Crítica:CUMBRE FLAMENCA DE MURCIACrítica
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Baile esencial

Gran baile de Eva Yerbabuena, que vuelve a uno de sus primeros títulos. Excelentísimo baile. Esta Eva se compone de una serie de números sueltos, independientes entre sí, pero que integran un corpus bailable de primer orden. En el principio no fue así, pues había una historia mucho más poderosa que ahora sólo se insinúa; se ve que con el paso del tiempo ha ido todo simplificándose hacia lo esencial. Y lo esencial es el baile. Con una compañía de formato reducido -tres bailaores y dos bailaoras-, de gran calidad, los bailes se suceden sin prisa, pero sin pausa. Bien bailados, con ritmo y compás, admirables. Yerbabuena ha buscado, sobre todo, una economía de medios absoluta en que las grandes líneas del baile se imponen con severidad, alejando de sí toda floritura innecesaria.

XII Cumbre Flamenca de la CAM

Baile: Eva Yerbabuena. Toque: Paco Jarana y Manuel de la Luz. Cante: Pepe de Pura, Jeromo Segura y Enrique Soto. Percusión: Antonio Coronel. Saxo y flauta: Ignacio Vidaechea. Grupo de baile. Teatro Romea. Murcia, 11 de abril.

Dentro de esa esencialidad fundamental, los bailes en solitario de Eva Yerbabuena son la columna vertebral del espectáculo. Granaínas, soleares, tangos. Raramente, hoy, en el flamenco puede contemplarse algo tan acabado y de una perfección igual. Yerbabuena afronta cada tema con un temple y una sobriedad realmente absolutos, sin concesiones. No hay lugar para nada que pueda aproximarse a lo superficial, mucho menos a lo vulgar.

Su baile por soleares ocupa toda la parte central de la obra. Un baile larguísimo, completo, realmente antológico, pues Yerbabuena agota prácticamente todo cuanto de infinitamente hermoso hay en el mismo. Son pasos difíciles y de enorme variedad, vueltas y revueltas, recursos de increíble imaginación, remates, desplantes, un tejer y destejer constante. Belleza en definitiva, belleza total.

No le va a la zaga su baile por tangos, aunque éste tenga aparentemente una mayor vistosidad. Es otro tipo de baile, más hacia el exterior, sin la concentración de la soleá. Es otra Yerbabuena quien nos lo ofrece, y su calidad corre pareja con la del baile por soleares. Porque esta bailaora es una de las verdaderamente grandes del flamenco de nuestro tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 12 de abril de 2005.

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