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Perfil | Mark Hurd

El mago informático

Mark Hurd es el flamante presidente ejecutivo de Hewlett-Packard. Al gigante informático de Palo Alto (California) le bastaron menos de dos meses para hallar al sustituto de la emblemática Carly Fiorina, que abandonó dramáticamente la compañía por sus diferencias con el Consejo de Administración. Es, como dicen en Wall Street, lo que necesita HP, un estratega firme, que no ceje en sus decisiones a la hora de potenciar los negocios con perspectivas y cortar los que no funcionan.

Hurd, de 48 años, no era la opción más evidente para ponerse al frente de HP, por su corta experiencia en el sector comercial. Pero su liderazgo y carisma como ejecutivo eran incuestionables, a pesar de su juventud. No le gusta la fanfarria, es agresivo en la gestión, controla y suele moverse con discreción por el mundo corporativo, hasta el punto de que muchos lo consideran como un hombre oscuro. Su estilo es completamente opuesto al de Fiorina y se asemeja más al de Samuel Palmesano (IBM).

Hurd es de esos empresarios de guante blanco dispuestos a levantarse las mangas para solucionar problemas, en lugar de perder mucho tiempo ante las cámaras vendiendo la moto. Es de la clase de ejecutivos que se contienen a la hora de lanzar por todo lo alto los números de la compañía y prefiere batir las expectativas de Wall Street con cifras reales, además de ser conocido por su disciplina en el gasto y por apostar por iniciativas de crecimiento.

Quizás por esto guste tanto en el parqué. Y quizás por esto los inversores esperan ahora de él que dé la misma magia que hizo resucitar a la empresa que dirigió hasta el viernes, NCR, cuyo valor bursátil subió un 332% durante los dos años en los que estuvo a su frente. NCR esta considerada como una de las firmas más innovadoras en el universo tecnológico de Silicon Valley, donde tienen sus sedes las grandes corporaciones del sector como HP. Las dos compañías tienen una estructura de negocio y retos similares, por lo que no es de extrañar que muchos consideren a NCR como una "mini HP".

Pero el ejecutivo deja claro que sería un error imaginar que tendrá éxito aplicar en HP la fórmula de gestión de NCR. Por eso dedicará su primer contacto con el gigante informático a buscar las oportunidades ocultas, para dar vida a todo su potencial. Quiere concentrarse en el futuro, asumiendo el cargo sin condiciones previas y poder mirar al pasado sin prejuicios, para tomar lo mejor y aparcar los momentos más amargos. En Wall Street coinciden en que deberá ser imaginativo e inventar para hacer frente a Dell, dos palabras que cayeron del ideario de Fiorina, obsesionada por crecer y crecer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de abril de 2005