Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
SOMBRAS NADA MÁS | Juan Diego Botto, actor

La historia que viene de una ausencia

Sobrecoge hablar con Juan Diego Botto, y no por su apariencia, que es la de un joven guapo al que siguen con la mirada las personas que lo van reconociendo. Detrás de él y de su familia domina la figura de una ausencia: la de su padre, desaparecido por los militares argentinos en alguna fecha de 1977, quizá en la horrenda Escuela de Mecánica de la Armada. Diego Fernando Botto. Piensen que, al desaparecer, el padre de Juan Diego Botto tenía 28 años, uno menos que su propio hijo; éste tenía tres años cuando su madre, la actriz y profesora de teatro Cristina Rota, rompió con aquella Argentina que le destrozó la memoria que iba viviendo. Ahora ella es una importante maestra de actores, tiene su propia sala de teatro, dirige sus montajes, y le ha dado cobijo a la primera obra de teatro escrita por su hijo. El privilegio de ser perro se estrenó el miércoles en la sala Mirador en un ambiente que se hizo familiar no sólo porque lo interpreta (con Ernesto Arango) su primo Alejandro Botto, sino también porque por las butacas estaban también sus hermanas, María, la mayor, y Nur Al Levi, la menor, hija de Cristina Rota y de su nueva pareja. Las dos son actrices; actor fue el padre, la madre es actriz. De hecho, dice, el primer monólogo (el sucesivo exilio, de los españoles a Argentina, de Argentina a España) le vino de las conversaciones con su primo, y claro que detrás de toda la obra late la ausencia del padre, esa extrañeza... De la familia hablamos horas después del estreno, cuando ya el autor, al fin, ha podido comer tranquilo "por primera vez en varias semanas". Cuando hablamos del padre, saca de su cartera una fotografía; anguloso, preocupado, ahí está el padre, un chiquillo asesinado.

Tu padre. "Es una figura que está muy presente en mí. Creo que se sentiría orgulloso de esta función... Supe de él por los vídeos de Super 8, por lo que nos contó mi madre, por lo que dicen sus amigos, por las dos películas que hizo como actor, ambas malísimas; en una hacía de un chico bien secuestrado por la Mafia y en otra era un estudiante rebelde... Fue secuestrado el 21 de marzo de 1977 y ya no se supo de él... Era muy activo, un gran deportista, era un líder... Muy talentoso, según su maestro, Agustín Aleso, y muy guapo, mira ahí lo ves en las fotos, solo y con mi madre... Tenía siete hermanos y todos viven... En el último monólogo de mi obra está él: la búsqueda de la adaptación, la demanda de la justicia... Siempre está él".

Tu madre. "Casi todo lo que sé de mi padre nos fue transmitido por mi madre. Gracias a eso no es un fantasma, sino una presencia... Ella llegó aquí sin nada... Hizo todos los trabajos; esos trabajos de los que se habla en mi obra (cocinera, camarera, vendedora de pegatinas, collares y pendientes), los hizo ella al llegar... Hasta que puso su escuela de teatro, que sacó adelante trabajando 10.500 horas al día, con disciplina y autoexigencia... E imagino que también es muy frágil en su interior".

Tus hermanas. "María tiene un año más que yo; tiene un talento excepcional como actriz. Es puro corazón. Nur, la pequeña, es de una gran sensibilidad. Es el cerebro de la familia, con gran capacidad para estar pendiente de todo... Iba a ser antropóloga, pero fue atacada por el veneno familiar y ahora es actriz también...".

Y tú. "No tengo ni idea. Muy racional, disciplinado. Estoy en casi todos mis personajes: en el Kronen, en Martín Hache, en Plenilunio soy el personaje que odia al mundo porque no le regalan juguetes, y uno siempre está rabioso porque no le regalan juguetes... Y en Roma, un chaval como yo, que se cría con su madre". Y que tiene unas novias magníficas. "Eso es porque Aristarain me quiere. Ah, y soy español, y argentino, pero sobre todo de Madrid. Y del Barça. Ganaremos por 3 a 1 al Real Madrid".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de abril de 2005