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Un libro sitúa el ensanche donostiarra como referente para el urbanismo europeo

El arquitecto Ángel Martín detalla el proyecto de Cortázar y el contexto social en que surgió

El ensanche que el arquitecto Antonio Cortázar ideó para San Sebastián a partir de 1862 supone hoy "una referencia en la urbanística moderna europea", según considera su colega Ángel Martín Ramos, profesor de Urbanística y Ordenación del Territorio en la Escuela de Arquitectura de Barcelona. Martín Ramos ha plasmado en un libro el contexto socioeconómico en que creció la ciudad tras derribar sus murallas y las novedosas características del proyecto.

El planteamiento del ensanche proyectado por Cortázar supuso la refundación de San Sebastián, ya que confluyeron las "dos circunstancias" necesarias para ello: por un lado, "la estructura de la ciudad cambió completamente"; por otro, "ese cambio coincidió con una transformación en la estructura social y económica que apoyaba la ciudad", indica Martín Ramos.

El ensanche ideado por Cortázar salió adelante porque "la burguesía donostiarra quería una nueva imagen de la ciudad, no se conformaba con la Parte Vieja como imagen de una ciudad moderna", sostiene Martín Ramos, quien ayer presentó en la Escuela de Arquitectura de la UPV, en la capital guipuzcoana, su libro Los orígenes del ensanche Cortázar de San Sebastián, editado por la Fundación Caja de Arquitectos.

El autor destaca también el papel que tuvieron los políticos locales de la época, que se hicieron eco del deseo de la ciudad de crecer. "Los ayuntamientos fueron cambiando; unos eran más liberales, otros menos, pero todos fueron defensores de la calidad de la ciudad", apunta. Añade que el hecho de que la mayoría del suelo sobre el que se construyó el ensanche fuese público facilitó la operación.

El arquitecto califica el periodo comprendido entre 1862 y 1873 -tiempo que duró el diseño del conjunto del ensanche, aunque su construcción se prolongó hasta 1925- como "la década prodigiosa", porque "la ciudad cambió su historia gracias a que cambió su forma". "Es sorprendente cómo una ciudad de 14.000 habitantes es capaz en aquellos años de afrontar el cambio. Y lo hace casi sin ser consciente de lo que estaba haciendo. Estaba dando una muestra de renovación de la urbanística moderna en España, con un relieve que hoy se puede decir que es europeo", ahonda Martín Ramos.

¿Y qué hace que el ensanche donostiarra sea un referente? Cortázar proyecta "una trama indistinta, sin atributos, donde la accesibilidad es universal". Idea un ensanche de manzanas muy pequeñas y calles rectas en un territorio muy corto "lleno de accidentes por todos los lados: la bahía de La Concha, el río, que estaba sin canalizar, y el cerro de San Bartolomé", explica el autor. "El saber encajar ese sistema de ordenación urbana de calles y casas apoyadas en una trama octogonal en ese espacio tan peculiar es una virtud fundamental de Cortázar", resalta.

"San Sebastián era casi una isla y, en unos años, pasó a ser una ciudad abierta a la expansión en tierra firme", subraya, sin olvidar el dinero que se pone en circulación con la construcción del ensanche.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de abril de 2005