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Cinco heridos y 21 intoxicados en una explosión por escape de gas en Gandia

Una explosión en una vivienda de Gandia a punto estuvo de acabar ayer en tragedia. En un principio se pensó que su origen había sido intencionado. Hacia las tres de la madrugada el Centre d'Emergències recibió la llamada telefónica de un hombre, propietario del inmueble, que alertaba de que un hijo suyo se encontraba en la vivienda, muy alterado, con muestras de agresividad, y que amenazaba con suicidarse. Esta alarma creó una confusión sobre el suceso. Según fuentes policiales, a las 1.30 de la madrugada uno de los hijos del matrimonio propietario de la vivienda llegó al inmueble, y cuando abrió la puerta notó un fuerte olor a gas, al parecer por una fuga producida en un termo situado en la cocina. Su hermano, que sufría una depresión, se encontraba en su habitación, con la puerta cerrada. Esto le llevó a pensar en lo peor y alertó a los padres, que pasaban unos días en otra residencia familiar. Acudieron a la vivienda y el padre efectuó la llamada al centro de emergencias.

Dos agentes de la Policía Local fueron los primeros en llegar al inmueble, en el número 13 de la calle de Xeresa. El joven había salido de la habitación por los gritos de sus familiares y encendió un cigarrillo sin advertir el peligro. Justo en ese momento los policías llamaban al timbre de la puerta. La explosión les lanzó al pasillo y les causó quemaduras leves en las manos.

El fuerte estruendo despertó a los vecinos. "La puerta de la entrada salió volando. Cogimos a los niños y salimos corriendo de la vivienda", relataba ayer Mila, que reside junto a su marido y sus dos hijos en el piso situado bajo el apartamento en el que se produjo la explosión. La explosión fue acompañada de un incendio. Los propietarios de los pisos inferiores pudieron salir por las escaleras, pero los de las plantas superiores quedaron atrapados por el humo y las llamas. La mayoría fueron evacuados por la azotea con un camión-grúa del servicio de bomberos.

Un total de 26 personas fueron atendidas por el Samu en el lugar del suceso, entre ellas varios bomberos y agentes de la Policía Local, y 23 de ellas trasladas al servicio de urgencias del hospital Francesc de Borja de Gandia, con síntomas de intoxicación y crisis de ansiedad. El padre de la familia que residía en la vivienda donde se originó la explosión sufrió quemaduras superficiales y una fractura en la mano izquierda. A última hora de la tarde de ayer, sólo permanecía ingresado uno de sus hijos, de 32 años, con quemaduras de segundo grado en rostro, manos y piernas.

Los propietarios afectados fueron realojados en un hotel y en pisos de familiares, a la espera de que hoy el servicio de urbanismo autorice el regreso al edificio, informó la concejal de Seguridad Ciudadana, Ludivina Gil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de marzo de 2005