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Detenido el japonés que llegó a ser el hombre más rico del mundo

El magnate japonés Yoshiaki Tsutsumi, considerado en seis ocasiones en los años ochenta y noventa el hombre más rico del mundo por la revista estadounidense Forbes, fue detenido esta semana por ser sospecho de estar implicado en un escándalo de falseamiento de datos sobre los títulos de la empresa ferroviaria Seibu Railway y de tráfico ilegal de información privilegiada.

Llamado también "el Rothschild japonés", Tsutsumi se encuentra en prisión preventiva, que en Japón puede prolongarse durante 20 días sin que se hayan formulado cargos contra el detenido, quien en este caso, si es considerado culpable y condenado, puede se sentenciado a cinco años de cárcel por falsificación de declaración financiera y a tres años por uso ilegal de datos confidenciales.

El magnate, de 70 años y una de las figuras más influyentes del empresariado nipón, había, supuestamente, tejido una red financiera ilegal, que le habría permitido durante cuatro décadas consolidar el imperio que heredó de su padre, uno de los pioneros en hacer que Japón resurgiera de las ruinas de la II Guerra Mundial para convertirse en la moderna potencia económica que es actualmente.

Según la fiscalía provincial de Tokio, que ha comenzado a registrar las oficinas de su enorme conglomerado ferroviario, hotelero y deportivo, el poderoso Tsutsumi violó la ley de Cambio y Bolsa al dar un valor inferior a las acciones que su compañía Kokudo tenía en Seibu Railway.

Engaño

Todo comenzó cuando en junio de 2004 Kokudo, uno de los accionistas y empresa matriz del grupo Seibu, comunicó a las autoridades que tenía el 43,16% de las acciones de Seibu, 20 puntos por debajo del porcentaje que poseía directamente, el 64,83%, y en realidad, muy lejos del 88,57% del que era dueña a través de 1.200 afiliados, situación que se había prolongado durante más de cuarenta años.

A todo ello se sumaba el que los diez principales accionistas de Seibu poseían más del 80% de las acciones, lo que también era contrario a las reglas de la Bolsa de Tokio.

Por si fuera poco y para diluir su participación en Seibu, de agosto a octubre pasados, el magnate y otros de sus altos ejecutivos en Kokudo (creada en 1918 por el padre del detenido, Yasujiro Tsutsumi ) vendieron clandestinamente títulos de Seibu, valorados en 540 millones de dólares (unos 425 millones de euros), a otras empresas, como la segunda mayor compañía aérea de Japón, All Nippon Airways, y la cervezera Kirin Brewery. Fue una maniobra con la que intentaron, sin éxito, reducir el porcentaje de Kokudo en Seibu. La riqueza de Tsutsumi se calculó en 20.000 millones de dólares en 1987 (unos 15.750 millones de euros), antes de que estallara la burbuja inmobiliaria en Japón. Sin embargo, el poderoso empresario sólo tiene dos propiedades a su nombre (dos casas, una de las cuales es en la que nació su padre) y casi nunca ha figurado entre los mayores contribuyentes en Japón.

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