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Reportaje:

Libre y más rica

Martha Stewart, la diva doméstica de EE UU, ve su fortuna cuadruplicada tras cinco meses de cárcel

Martha Stewart, la reina de la moda de hogar y cocina en EE UU, durmió anoche en casa tras haber pasado cinco meses en la cárcel por no decir la verdad sobre los rendimientos de una venta de acciones. Stewart, de 63 años, es ahora mucho más rica y famosa: la reclusión ha sido una mina, y el valor de las acciones de su grupo, Martha Stewart Living Omnimedia, ha pasado de 8 a 32 dólares. Cinco meses internada, fortuna cuadruplicada.

La celebridad que construyó su imperio convenciendo a las mujeres de que podían llegar a la perfección doméstica si seguían sus consejos -y compraban sus productos- en hogar y moda, decoración, cocina y jardinería, salió ayer de la prisión de Alderson (West Virginia) y viajó a su casa de Bedford (Nueva York), una mansión rodeada de 61 hectáreas de campo y bosques, donde pasará cinco meses de reclusión.

Ayer, Martha saludó a sus caballos, perros, gatos, pájaros y gallinas y alimentó a los periodistas: "¡Es maravilloso estar de nuevo en casa! ¿Queréis café o donuts? ¡Yo aún no he desayunado!". En el mensaje de su página web dice: "Esta experiencia ha alterado y reafirmado mi vida al mismo tiempo. Nunca olvidaré las amigas que hice en la cárcel, lo que me han ayudado; no olvidaré a sus hijos ni las historias que me han contado".

En la cárcel, Martha dio a las presas orientaciones legales, montó clases de yoga e intervino en el seminario Mujeres y Poder. "Ha luchado para mantener alta la moral de unas mujeres que tienen pocas razones para ilusionarse", dijo a The Wall Steet Journal una de esas presas, Susan Spry. Stewart, que llevará en el tobillo una pulsera electrónica mientras dure su detención domiciliaria, podrá salir 48 horas a la semana para poner en marcha los nuevos planes: un programa-concurso de televisión, otro programa de cocina ante una audiencia en directo y la dirección del grupo. La odiada y amada dama necesitará la energía que le caracteriza para superar la crisis. En un negocio basado al 100% en la imagen, sacará partido de ello: "Espero, algún día, tener la oportunidad de contar todo lo que me ha pasado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de marzo de 2005