Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crónica:FÚTBOL | 26ª jornada de Liga

Kameni fue más decisivo que Eto'o

El Barça se estrella contra el portero camerunés y no logra doblegar al Espanyol, que jugó con 10 los últimos 25 minutos

Harto de ser el acompañante del derby, el Espanyol se subió anoche a la chepa del Barça y firmó un empate en el Camp Nou que no está nada mal por ser quien era el contrario y porque ratifica sus opciones europeas. A efectos de reivindicación, y si se trataba de fastidiar al líder, los blanquiazules salieron todavía más contentos del estadio ante la cara de preocupación del Barcelona.

BARCELONA 0 - ESPANYOL 0

Barcelona: Víctor Valdés; Oleguer, Puyol, Márquez, Van Bronckhorst (Sylvinho, m.74); Xavi, Gerard (Belletti, m.46), Deco; Eto'o, Maxi López (Iniesta, m.46) y Ronaldinho.

Espanyol: Kameni; Ibarra, Lopo, Soldevilla, David García; Jarque, Ito; Maxi Rodríguez (Morales, m.88), Fredson, Òscar Serrano (Domi, m.62); y Dani (Corominas, m.78).

Árbitro: Pérez Lasa. Expulsó a Jarque (m.65) por una fea entrada a Márquez. Amonestó a David García, Serrano, Ito, Deco, Lopo y Ronaldinho.

Camp Nou. 49.285 espectadores.

Harto de ser el acompañante del derby, el Espanyol se subió anoche a la chepa del Barça y firmó un empate en el Camp Nou que no está nada mal por ser quien era el contrario y porque ratifica sus opciones europeas. A efectos de reivindicación, y si se trataba de fastidiar al líder, los blanquiazules salieron todavía más contentos del estadio ante la cara de preocupación del Barcelona.

Muy fecundos en otros tiempos, a los azulgrana les cuesta ahora Dios y ayuda poner el punto y final a los partidos. Anoche se quedaron secos por culpa suya, pues les faltó puntería, y también del rival, excelente defensivamente, insuperable tanto con once como con diez futbolistas desde la expulsión de Jarque cuando quedaba aún mucha tela por cortar.

Tácticamente, el equipo de Lotina se marcó un buen partidoo ante el de Rijkaard, que de alguna manera regaló media parte en su comprensible intento de refrescar a un plantel muy fatigado. Al final, Kameni, magistral de principio a fin, prodigioso a la hora de sacar las manos, le pudo a Eto'o en una noche que invitaba más a abrigarse que a exhibirse porque hacía un frío del carajo y el campo no registraba siquiera media entrada. El marcador, inédito desde el bando azulgrana, estuvo acorde con el día invernal. Nada mejor para sancionar un derby furtivo que un empate a cero. El factor campo no contó y el rival bien que lo agradeció.

A los dos entrenadores pareció afectarles por igual la peculiaridad de un partido tan mediático por la gran audiencia que tendrá como clandestino por la poca hinchada que acudió al estadio. Ausentes los dos revoltosos del equipo, De la Peña y Tamudo, el Espanyol se tapó con un tercer central como Jarque, camuflado de medio centro, en un intento de estrangular la línea de creación azulgrana. Acertó Lotina. A Rijkaard le dio también por endurecer la alineación, y dispuso un once de tallo muy largo y físico, con Gerard y Maxi en lugar de Albertini e Iniesta, sin extremos y un solo lateral, Gio, signo de que al técnico del Barça le interesaba reforzar el juego aéreo y reactivar el fútbol de ataque, muy escaso últimamente. Erró Rijkaard.

Aunque siempre tiene alguna que otra oportunidad, y anoche Lopo se venció nada más salir en una acción que Eto?o no pudo remachar ante Kameni, al Barça le cuesta enfocar la portería contraria. Ayer disminuyó de entrada su productividad atacante porque bajó la velocidad que le llevó a ser imparable. Jugó centrifugado y a un ritmo fácil de seguir para el rival. Ya no desequilibraba con el pase multiplicador de sus medios ni profundizaba por las bandas porque no tenía aleros que pusieran la pelota en el área. No se discutía la jerarquía que le concede el liderato sino que se constataba que se había desdibujado y vulgarizado.

Al Espanyol le llevó poco tiempo matar el partido. Apretó las líneas, presionó al rival, redujo los espacios y hasta se quedó con la pelota. Muy bien trabajado y organizado, ocupó el campo de manera tan sólida y racional que pareció más equipo incluso que el Barcelona. Nadie le pedía más de cuanto ofrecía con una cierta categoría. Vigilantes defensivamente, los azulgrana no se reencontraban, no daban con el hilo del partido, no mezclaban ni conectaban, alejado como quedaba Ronaldinho, exigido como estaba Gerard en los rechaces. No sabían como darle salida al balón ni profundizaban. Recuperaban y perdían la pelota sin tiempo para distinguir el acierto del error. El suyo fue un esfuerzo tan grande como baldío. Ofensivamente llegaron negados al descanso.

A Rijkaard no le quedó más remedio que volver sobre sus pasos y desdecirse para intentar cambiar un partido que al Barça se le estaba haciendo demasiado largo. Aparecieron en escena Belletti e Iniesta, justamente por Gerard y Maxi, y el equipo tuvo más aire, despliegue y peligro. Ronaldinho tomó el callejón del 10 y en un minuto puso dos remates de gol en el área de Kameni, soberbio en el rechace de un tiro de Iniesta y más tarde ante un cabezazo de Eto'o. Muy apurado, al Espanyol no le quedó más remedio que recular y las pasó canutas para combatir la llegada, velocidad e intensidad del fútbol que generaron los azulgrana desde una posición en la cancha más cuerda que la de salida.

Le costaba al Barça acertar porque le faltaba precisión, Eto'o andaba sorprendentemente lento en el área pequeña y Kameni parecía imbatible de tantas pelotas como rechazaba. El camerunés se adornó con ganas ante la falta de malicia del Barça, que dispuso de casi media hora de superioridad numérica por expulsión de Jarque por una patada muy fea sobre Márquez. Pero por más vueltas que le dio, y por mucho que Ronaldinho quedara desquiciado, el Barça no encontró la manera de batir al portero del Espanyol. Al igual que ya ocurrió en Soria, y con vistas a la Liga, el valor del empate queda a expensas del resultado que hoy obtenga el Madrid. El Barcelona se ha parado justamente cuando tenía la línea de meta a la vista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de marzo de 2005