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VISTO / OÍDO

La chapuza

La chapuza española se ha potenciado con la nueva técnica; y con la ciencia. Hay más; más grandes. Una chapuza no es sólo una "obra hecha sin arte ni esmero": es también un destello de genialidad. Hoy se salva a veces el trabajo de un gran ordenador central con la horquilla de una secretaria. Ni es meramente española: se ven en grandes países con sabiduría. La nuestra tiene un estilo: suele ser graciosa y producirse donde menos se espera. El informe de los sabios sobre televisión es una gran chapuza: y es producto de muchos cerebros admirables, de verdaderos sabios -no todos- en sus especialidades. La chapuza fue encargárselo a ellos y hacerles creer que podrían resolverlo y salvar precisamente una gran chapuza permanente, como fue la RTVE y sigue siéndolo -el espíritu de la chapuza es perdurable-; como si fuera un arreglillo en lugar de un gigantesco pecado original. El incendio del Windsor puede haber sido una gran chapuza en su origen, y lo está siendo en las leyendas urbanas que le rodean. Quizá fuera un cigarrillo mal apagado, o alguien que no conmutó la corriente. La palabra fantasma se usa frecuentemente, y la ironía con que se dice que quizá sea el encubrimiento de una superstición.

Cuando yo empezaba esta chapuza de vivir los fantasmas tenían existencia: el Duende de Zaragoza, por ejemplo; y en el Reino Unido, muy frecuentado de espectros, grandísimos escritores formaban la sociedad de investigaciones psíquicas y hacían fotografías de apariciones dolorosas y fastidiadas. No hablo de la chapuza del Carmelo en Barcelona porque no tengo seguridad de que sea española, sino catalana, y esa misma duda es chapuza mental. Chapuza del túnel, del Parlamento, chapuza del miedo a que se descubra algo que pertenece al submundo de la economía, la empresa y la política, que son las Tres Gracias de nuestro momento.

Pero ¿no es una chapuza de un enorme y rico país la guerra de Irak? Es verdad que una dirección de español iluminado mandó inmediatamente soldados allá lejos, y es que la atracción por la gran chapuza es muy consistente en España. Otra es la boda del Reino Unido, con una suegra enfadada a la española; y hay mucho de ello en la situación del Papa, al que pueden estar aplicando la eutanasia adversa -hacer vivir a quien no puede- mientras se resuelve la sucesión, y se lucha para que el Opus se quede otra vez con todo. Hay tanto español por allí... Y en el mismo cielo, claro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de febrero de 2005