"Cuando llamé, me dijeron que eran bomberos", dice el videoaficionado

Carlos Just, un abogado de Reus (Tarragona), estuvo el pasado fin de semana en Madrid, ya que tenía un juicio el martes 15. Decidió llegar antes a la capital para hacer algo de turismo con su esposa, Enriqueta. La noche del incendio de la torre Windsor estuvo con ella en una ópera en la plaza de toros de Vista Alegre y, cuando volvía, se encontró con el rascacielos en llamas. "Estuvimos en la calle para ver cómo evolucionaba, pero sobre las tres de la madrugada nos fuimos a la casa de los tíos de mi esposa, porque empezábamos a tener frío", recuerda el letrado.

Cuando subieron al piso, situado en la novena planta de un inmueble de la calle del General Moscardó, Carlos cogió la videocámara que le regalaron las pasadas Navidades y comenzó a grabar el incendio. "De repente, vi a dos personas que estaban en una habitación, unas ocho plantas por debajo del incendio. Me extrañé, por lo que entré en el comedor para ver si Telemadrid decía algo. El locutor dijo que no había nadie en la torre, porque había sido desalojada", añade Carlos Just. "La cámara es muy moderna, con buenas prestaciones, y da bastante calidad de imagen, por lo que se podía ver cómo había dos personas y una de ellas pasa de una estancia a otra y enciende una luz que ilumina tres ventanales", señala el letrado.

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En ese momento, a las 3.52 de la madrugada, llamó desde su teléfono móvil al 112, que le transfirió la comunicación a los bomberos del Ayuntamiento de Madrid: "Me dijeron que eran bomberos, por lo que no me sorprendió. Acepté la explicación y no le di más importancia".

Productora de Murcia

"Al día siguiente me fui a ver Madrid y no vi ni los periódicos ni nada de televisión. La sorpresa llegó cuando leí el periódico de vuelta a Reus el martes y me entero de que el edificio estaba supuestamente vacío", añade el abogado. Al llegar a su casa, revisó las imágenes que había grabado. En ellas se veía "perfectamente" cómo había dos personas dentro del inmueble. Por eso decidió mandar la grabación a su cuñado, que es dueño de la productora Anagrama, con sede en Murcia.

Fue este familiar el que editó las imágenes y las montó antes de distribuirlas a las tres televisiones que las difundieron ayer. "Las imágenes han sido retocadas porque no aparece, por ejemplo, un momento en el que mi esposa enfoca al suelo", comenta el abogado.

"Todos estos datos se pueden comprobar a través de la llamada que hice desde mi teléfono móvil al 112, que estará comprobado en la factura. Además, la hora de videocámara es la exacta, porque no ha habido cambio horario de Navidades hasta aquí", concluye Carlos Just.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 18 de febrero de 2005.

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