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CARTAS AL DIRECTOR

En defensa de la Universidad española

En España, la sociedad y los diferentes gobiernos muestran ya suficiente menosprecio por la enseñanza y la investigación como para animar esta tendencia con mensajes engañosos. En el artículo De continente a islote, publicado en EL PAÍS del 2 de febrero, Ignacio Sotelo revisa algunos de los problemas y retos a los que se enfrenta actualmente la Universidad. Sus opiniones podrían ser respaldadas por un amplio sector del personal docente e investigador si estuvieran referidas a la Universidad como institución.

Sin embargo, no creo que nadie que trabaje en una universidad española y que tenga un mínimo de experiencia en centros extranjeros pueda coincidir con el ángulo adoptado por el autor, achacando a la Universidad española, en particular, los problemas que sufre la enseñanza superior en general. Como profesor de una universidad española y antes, durante siete años, de una australiana, me siento en la obligación de contestar el artículo mencionado. El nivel de la Universidad española, en cuanto a conocimientos y método, no está, en absoluto, a la zaga de otros países. Los investigadores españoles son bien recibidos y apreciados en universidades de prestigio del mundo occidental. Se han formado en España, pero su trabajo y, por tanto, producción científica se contabilizan en el país de acogida. Los que no se han ido, a pesar de la precariedad de recursos y actitud irrespetuosa por parte de algunos sectores de la sociedad y la política, continúan aumentando y mejorando publicaciones, tesis, proyectos e índices que miden la calidad de la investigación y la enseñanza.

En la actualidad, la mayor parte de las universidades españolas está realizando un esfuerzo considerable para flexibilizar sus sistemas de enseñanza y aprendizaje en un intento de adaptarse a un mundo cambiante y globalizado. Plataformas para la enseñanza virtual y otros desarrollos basados en tecnologías de la información están contribuyendo a configurar una Universidad nueva, mejor adaptada y de mayor calidad.

La administración de la Universidad también ha experimentado un avance espectacular. No hay muchas universidades en donde alumnos y profesores puedan hacer prácticamente cualquier gestión a través de Internet, a cualquier hora, desde cualquier sitio. Son sólo algunos ejemplos de lo que es la Universidad española. Se consiguen gracias al esfuerzo, en condiciones precarias, de un personal extremadamente dedicado. Pido respeto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de febrero de 2005