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Fischer pide a Bush que cree un "nuevo Occidente"

El ministro verde alemán de Exteriores, Joschka Fischer, defendió ayer en la Conferencia de Seguridad de Múnich un "nuevo transatlantismo" y un "nuevo Occidente", expresión esta última que utiliza también su colega Miguel Ángel Moratinos en España. La prueba de este atlantismo renovado estará, según Fischer, en que Estados Unidos y Europa logren desarrollar una gran estrategia de lucha contra el terrorismo y un proyecto de cambio en Oriente Próximo. Fischer intentó deshacer la mala impresión causada la víspera por el discurso de Gerhard Schröder, y que, según el ministro, se había malinterpretado.

Fischer no escondió las diferencias con EE UU sobre la pena de muerte, la Corte Penal Internacional o el Protocolo de Kioto. Se mostró partidario de reactivar las discusiones sobre un nuevo "orden mundial", con un enfoque multilateral, con "Estados Unidos al volante", la ONU como fuente de legitimidad, y este nuevo Occidente o "nueva alianza transatlántica" como "espina dorsal" de ese orden, en el que Occidente significa "en esencia" una dependencia mutua de EE UU y Europa.

Para Hillary Clinton, la renovación de Occidente debe incluir a Rusia. Clinton no criticó la guerra de Irak, sino que insistió en la reconstrucción, y en un papel para la OTAN, que, sin embargo, ni Annan ni el ministro alemán de Exteriores, Joschka Fischer, acaban de ver, más allá de la labor de formación de militares y policías dentro y fuera del país.

Aunque consideró que "las cosas en Oriente Próximo se están moviendo en la dirección adecuada", Fischer se mostró escéptico en cuanto al papel para la OTAN en Irak.

Annan consideró asimismo que la ONU no está en condiciones de aportar seguridad a Irak, sino de pedirla para poder apoyar los esfuerzos en la elaboración de la Constitución, y la celebración del referéndum sobre ésta en octubre y las posteriores elecciones.

Y de boca de Fischer volvieron a resurgir las diferencias con EE UU sobre qué hacer con Irán. Un Irán con armas nucleares podría lanzar una carrera a la proliferación en todo Oriente Próximo y llevar a una pesadilla. Apoyó los esfuerzos diplomáticos de "los tres de la UE" (Alemania, Francia y Reino Unido), pues otras opciones, incluidas unas sanciones, podrían reforzar, en vez de debilitar, al régimen de los ayatolás. "Irán no es Sadam Husein", y en ese país hay una mezcla de elementos interesados en la transformación del país y otros en la confrontación". Esta cuestión, dijo, será una de las centrales a tratar con Bush en su viaje a Europa la semana próxima.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de febrero de 2005