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OPINIÓN | Apuntes

La red Joan Lluís Vives o los beneficios del trabajo común

Los aniversarios marcan siempre puntos de inflexión. Un alto en el camino para echar la vista atrás, recordar todo lo caminado y marcar el paso firme con el que proseguir el viaje, sin olvidar quiénes somos, ni mucho menos quiénes queremos ser: dónde queremos llegar.

El 28 de octubre de 1994, en la ciudad castellonense de Morella, la Xarxa Joan Lluís Vives iniciaba un designio de colaboración y de acción común. Trece universidades con fuertes lazos históricos, culturales y lingüísticos aunábamos esfuerzos y trabajo en común con el propósito de aumentar y mejorar el intercambio del conocimiento y el aprovechamiento de los medios, tanto personales como materiales, de nuestras instituciones. Un propósito de trabajo conjunto que no ha dejado de crecer desde aquel momento, como tampoco lo ha hecho la Xarxa original, que de 13 ha pasado a 20 miembros.

La ruta trazada es la correcta, pero aún nos queda mucha tarea que desarrollar

Como rector de la Universitat Jaume I, institución que acoge en su campus la sede permanente de la Xarxa, me siento especialmente orgulloso de que nuestro centro formara parte de este equipo fundador, y de que con su empuje ayudara a construir este espíritu de ayuda que ha permitido una evolución positiva y constante en todos los campos del saber que tienen presencia en la Xarxa. Unos campos que están representados por una oferta educativa de 1.400 titulaciones, repartidas en 300 diplomaturas, 360 licenciaturas, 740 programas de doctorado, 60 estudios propios y 930 másters y cursos de postgrado; y por una infraestructura que tiene un importante fundamento humano: 430.000 personas, que sin lugar a dudas, componen el capital más valioso del que dispone la Xarxa Joan Lluís Vives. 400.000 estudiantes, 26.000 profesores y 10.000 personas de administración son nuestro aval como Xarxa que trabaja para toda la sociedad

Ahora hemos celebrado en Morella, en la misma ciudad donde se constituyó y donde todos los años se realizan cursos de doctorado interuniversitario, el décimo aniversario de este sueño colectivo. Y lo hemos hecho con la satisfacción del trabajo bien hecho, con la seguridad de haber logrado los objetivos que se plantearon en el momento de su fundación y la plena certeza de continuar avanzando en la consolidación de un proyecto que ya se ha convertido en un referente para poder afrontar los retos que hoy nos exige Europa. Unas metas que cada vez se presenten más próximas y que solamente se pueden lograr con la unidad de todas las fuerzas académicas de nuestro ámbito, con la cooperación como máxima de nuestras actividades.

Durante esta década de estudios hemos ido construyendo entre todos una sólida institución preparada para dar respuesta a las necesidades del amplio colectivo al que nos dirigimos. Un compromiso con la sociedad que se ha visto materializado en programas permanentes y temporales de amplio reconocimiento, no solo en el ámbito social catalán, sino también en el resto del continente europeo. Una colaboración conjunta y eficaz que nos ha llevado a desarrollar, por ejemplo, una biblioteca virtual, el programa televisivo Campus 33, el programa de movilidad del personal y de estudiantes DRAC, o el Fòrum Arc Mediterrani, por poner algunos casos de la diversidad de acciones que hemos abordado, todas con un amplio eco por parte de la comunidad universitaria. Esta magnifica acogida entre los universitarios, pero también en toda la sociedad, nos refuerza día a día en nuestro afán por continuar avanzando y mejorando nuestra tarea.

Diez años después, la Xarxa Joan Lluís Vives representa un ejemplo de trabajo de calidad que tiene como elemento primordial la coordinación y la cohesión de las 20 universidades de Catalunya, el País Valenciano, las Islas Baleares, Francia y Andorra que actualmente formamos parte de ella, en un ejemplo de coordinación institucional que supera las fronteras desde la normalidad. Hemos construido entre todos un espacio donde se favorece el enriquecimiento y la promoción de la cultura y la lengua propias, se facilita la movilidad de los miembros de la comunidad universitaria y se potencia la organización conjunta de todo tipo de manifestaciones culturales.

En un momento donde las redes y la globalización invaden nuestro derredor, la Xarxa Joan Lluís Vives no ha dejado pasar la oportunidad de crear un espacio telemático común, un lugar donde el trabajo conjunto da como resultado una optimización de los recursos compartidos. Un espacio que va más allá de lo físico para trasladar nuestra cultura por todo el mundo.

El ejemplo de colaboración entre universidades que representa la Xarxa Joan Lluís Vives ha sido sobradamente reconocido por las instituciones de nuestro entorno con galardones y premios que han tenido como colofón final la concesión de la cruz de Sant Jordi por parte de la Generalidad de Catalunya. Esta distinción ha realzado el papel relevante de la Xarxa en la recuperación, en el ámbito académico, de unos lazos históricos, culturales y lingüísticos que son garantía de nuestro futuro.

Estas valoraciones nos han confirmado que la ruta trazada es la correcta, pero que no nos debe hacer olvidar que aún nos queda mucha tarea que desarrollar. Se ha avanzado mucho, pero el camino continúa siendo largo y costoso. Por ello, las universidades que formamos parte de esta red nos comprometemos a continuar trabajando por la continuidad y el fortalecimiento de la Xarxa Joan Lluís Vives. Seguiremos manteniendo aquel espíritu de 1994 que tantos magníficos frutos ha dado, convencidos de que la cooperación y la colaboración son la mejor estrategia de futuro para nuestras universidades y, por lo tanto, para nuestra sociedad.

Francisco Toledo es rector de la Universidad Jaume I y vicepresidente segundo de la Xarxa Joan Lluís Vives.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de febrero de 2005