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El dictamen de la AVL asume que valenciano y catalán forman parte de una lengua compartida

El texto, menos contundente en afirmar la unidad del idioma, se votará el 9 de febrero

Se le llama Dictamen de Benidorm y pretende salvar a la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) del bloqueo que le impuso el Consell. Ayer la Junta de Govern de la institución acordó convocar para el 9 de febrero el pleno donde se votará el citado dictamen. El nuevo texto reconoce la pertenencia del valenciano y del catalán a un mismo sistema lingüístico y que ambos forman parte de una lengua compartida. La redacción es menos contundente que el original a la hora de afirmar la unidad del idioma y con el objeto de buscar el mayor consenso.

La aprobación ayer del nuevo texto inicia un nuevo proceso de presentación de enmiendas que desembocará en el pleno de febrero, mes y medio después de la injerencia del Consell. Un proceso que se verá sometido a presiones políticas. La nueva redacción es fruto del principio de acuerdo que alcanzaron varios académicos y el consejero portavoz Esteban González Pons el 18 de enero en Benidorm que, sin embargo, no ha sido refrendado públicamente por el presidente de la Generalitat, Francisco Camps. El dictamen que ayer presentaron tres de los cinco miembros de la Junta de Govern incluso ha suavizado un poco la redacción acordada en la ciudad alicantina, sin renunciar a dejar clara la pertenencia del valenciano y el catalán al mismo sistema lingüístico. Se habla también de lengua compartida y convergente.

Como se ha venido señalando, se ha suprimido el doblete valenciano/ catalán que el dictamen original proponía a modo de ejemplo para usar en el exterior con el fin de identificar la lengua. A grandes líneas, el contenido del nuevo texto es similar, si bien la redacción difiere en varios aspectos incluso para evitar problemas con el Consell Jurídic Consultiu, aunque su actuación no es vinculante. La hipotética pretensión de volver a utilizar perífrasis al estilo del dictamen del Consell Valencià de Cultura, con el fin de ocultar la realidad sancionada por la comunidad filológica internacional sobre la unidad lingüística, chocará con la oposición de la mayoría de los académicos y con el propio dictamen de Benidorm pactado.

Además, el texto incluye nuevas consideraciones, como la referencia a que serán los gobiernos de las comunidades autónomas quienes acordarán entre ellos la denominación de la lengua para su empleo en el exterior.

Fuentes de la Generalitat señalaron el acuerdo existente sobre el objetivo a alcanzar y la dificultad en cómo lograrlo. Estas fuentes se mostraron convencidas de que la nueva redacción da una salida airosa a los académicos, incluida su presidenta, al Consell, al Gobierno catalán y al Consell Jurídic Consultiu.

Salvar la cara es una expresión que ayer estaba en boca de buena parte de los protagonistas. Así se interpreta también el informe que finalmente leyó ayer el letrado de la Acadèmia, Lluís Aguiló, sobre la actuación de Figueres en el pleno del 22 de diciembre. Aguiló, que ostenta un cargo de libre designación de la presidencia, dijo que la presidenta no incurrió en ninguna ilegalidad sino que hizo uso de su competencia para suspender el pleno. Figueres, sin embargo, no suspendió sino que retiró el punto del orden del día del dictamen original, según afirman varios académicos y según dijo entonces verbalmente el letrado. Algunas fuentes apuntan que la presidenta podría dimitir a medio plazo de su cargo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de enero de 2005