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Reportaje:

"Los jueces juegan a ser Dios"

Lluvia de críticas al tribunal que no encarceló a un violador condenado a 25 años de cárcel

Lucía Murillo visitó ayer de nuevo al psicólogo y le aumentó la dosis de tranquilizantes diarios de uno a cuatro. El lunes, esta mujer de 39 años y madre de dos hijos, supo que la Sección Segunda de la Audiencia de Barcelona se había negado a encarcelar a Tomás Pardo Caro, el hombre que la violó salvajemente e intentó matarla hace dos años y que quedó en libertad el pasado 1 de noviembre precisamente por culpa de un error judicial de ese tribunal. Lo preside el magistrado Pedro Martín y de él también forman parte Javier Arzúa y José Carlos Iglesias.

"Los juecen juegan a ser Dios y eso es inadmisible. Yo creo que la justicia está para proteger a los inocentes, no a los culpables", recuerda Lucía Murillo. La abogada María José Varela lo explica de otra manera. "A mí me gustaría que algunos tribunales tuvieran igual de claro la defensa de los intereses de las víctimas como hacen con los de los acusados". Los tres jueces creen que es "legalmente imposible" que el violador, que condenaron a 25 años y medio, regrese a la cárcel.Diversas fuentes judiciales cuestionaron ayer la interpretación de la ley que ha hecho el tribunal. "No es verdad que sea legalmente imposible volver a encarcelarlo. La Ley de Enjuiciamiento Criminal permite alargar la prisión provisional hasta la mitad del cumplimiento de la pena impuesta", recuerda Varela, defensora de la Asociación de Asistencia a Mujeres Agredidas Sexualmente. En este caso, casi 13 años.

"Cuando la interpretación de la ley que hacen los tribunales se aparta del sentido común la sociedad no entiende nada", afirma la letrada "Lo que está pasando es una injusticia muy grande. Hay momentos en que me ahogo y me voy al lavabo a llorar porque no quiero que me vean mis hijos. Esto es una tortura constante", recuerda Lucía Murillo.

Ella y la otra víctima, Montserrat Melero, tienen vigilancia policial las 24 horas y es muy probable que así sigan hasta que el Tribunal Supremo dicte sentencia firme en dos o tres años. Mientras tanto, el violador sigue en libertad porque así lo decidieron los jueces al desestimar el recurso del fiscal porque "carece de toda base legal", se asegura en el auto, que más parece un ajuste de cuentas entre el tribunal y la fiscalía.

Razonan los jueces en su decisión que el violador se ha presentado cada día a firmar y que eso debe tenerse en cuenta para mantenerlo libre. "¡Es increíble e indignante! Resulta que un violador está libre por buena conducta", se lamenta indignada Montserrat Melero, la mujer que tuvo más suerte y pudo evitar la agresión sexual. "Si dentro de un tiempo vuelve a pasar algo es para coger a los jueces y...", añade indignada.

Las mismas fuentes judiciales coinciden en que la resolución es, cuanto menos, contradictoria y poco fundamentada, pues no alude a una sola sentencia del Tribunal Constitucional para apoyar esa decisión de que, transcurridos los dos años de prisión preventiva -por error del tribunal lo quiera reconocer o no la Audiencia de Barcelona-, el violador no puede volver a la cárcel habiendo ya sentencia.

Son los mismos jueces que dictaron la polémica sentencia que culpó de un accidente a un albañil que quedó tetrapléjico. Un caso que también causó mucho revuelo y que acabó con una cena de homenaje y desagravio promovida por algunos abogados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de enero de 2005