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Crónica:FÚTBOL | 19ª y última jornada de la primera vuelta de la Liga

El Athletic tropieza con Lotina

El técnico del Espanyol reacciona ante la voracidad de los rojiblancos, fiados al joven Llorente

En el minuto tres, el Athletic soñaba con tener un partido en el bolsillo gracias a un inesperado gol de Yeste, que enroscó tanto su centro que acabó en la red, superando a todos los que intentaron rematarlo y a cuantos pretendieron deshacerse de él. En el siete, en el 10, en el 15, con un aluvión de remates, soñaba con vivir una plácida tarde semiprimaveral ante un rival asustado, como sorprendido de su propio rendimiento en la Liga.

A los 25 minutos, Miguel Ángel Lotina, ejerciendo de entrenador, es decir trabajando en el banquillo, pensando más en su equipo que en las formalidades del reloj, decidió uno de esos cambios que si se pierde son criticados y, si se gana, alabados con el mérito que tienen: retiró a Corominas de la banda derecha e incrustó un nuevo central, por delante de la defensa: Soldevilla. En conclusión, De la Peña se fue a la media punta, de donde Maxi Rodríguez huyó al costado. Curiosa circunstancia. Lotina movió piezas defensivas para atacar mejor. De la Peña estaba maquinando bien el ataque de su equipo desde su posición de medio centro, pero, a su espalda, el baldío del Espanyol era inconmesurable y allí campaban a sus anchas dos tipos singulares: Yeste y el debutante Llorente, un muchachote de 19 años, un clon de Urzaiz, que, además de rematar, estaba sacando de quicio y de sitio a los centrales.

ATHLETIC 1 - ESPANYOL 1

Athletic: Aranzubia; Iraola, Gurpegui, Murillo, Casas; Orbaiz, Tiko (Lacruz, m. 57); Etxeberria (Guerrero, m. 85), Yeste, Ezquerro; y Llorente.

Espanyol: Kameni; Ibarra, Lopo, Pochettino, David García; Ito (Morales, m. 89), De la Peña; Corominas (Soldevilla, m. 26), Maxi Rodríguez, Amavisca (Posse, m. 75); y Jonathan.

Goles: 1-0. M. 3. Libre directo de Yeste desde la derecha, con rosca, que se cuela en las mallas sin que llegue a tocarlo ningún jugador ante la sorpresa de Kameni.

1-1. M. 31. Contragolpe a base de diagonales que culmina Amavisca con un pase a Maxi Rodríguez, que marca a placer a pesar de botarle el balón antes del remate.

Árbitro: Muñiz Fernández. Mostró la tarjeta amarilla a David García e Ito.

Unos 35.000 espectadores en San Mamés. Asistió al partido el seleccionador nacional, Luis Aragonés.

En el primer cuarto de hora pudo ganar el partido el Athletic con una profusión de remates que se le desconocía últimamente y en el minuto 26 lo empató Lotina haciendo su trabajo. Es verdad que perdió al mejor De la Peña ofensivo (se convirtió en un obrero del fútbol), pero apuntaló su defensa con Soldevilla, con una indudable conciencia obrera. Tanta, que el Athletic ya no fue el mismo, reducido a la condición de un equipo sólo impulsivo y que, sin embargo, pudo y debió haber ganado el partido aunque sólo fuera por insistencia.

A los seis minutos del cambio de planteamiento empató el Espanyol en una buena jugada de contragolpe que volvió a retratar el debilísimo concepto defensivo de los rojiblancos: en cuanto les tiran tres diagonales, se descomponen. Y no es sólo cosa de los defensas, muy débiles, sino de todo el equipo, que ha hecho de la defensa algo inaguantable.

Ernesto Valverde había apostado por Llorente, la perla de Lezama, un chicarrón con más aptitudes que el remate de cabeza, un poco lento (de momento) y que, sin embargo, causó una gratísima impresión. Remató tres veces aunque siempre encontró a un ágil Kameni, se lo llevó todo de cabeza y coleccionó un puñado de fervorosos aplausos de San Mamés. Entonces el Espanyol ya sólo se defendía. Ni una vez tiró a puerta en la segunda mitad. Sólo especuló y halló su botín. No buscaba más y puso los medios para conseguirlo. El Athletic, también, pero sin continuidad. A empujones, como antiguamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de enero de 2005