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Crónica:FÚTBOL | 17ª jornada de Liga

"Nos podían haber metido cuatro goles perfectamente"

Casillas resume el pésimo juego de los madridistas, abroncados por su público

Mariano García Remón, el entrenador del Madrid, hundía la cabeza entre las piernas, entreabiertas, muy cerca del suelo, rehuyendo "la mala imagen, paupérrima", de su equipo en el césped del Bernabéu, "corriendo mucho, pero sin ninguna producción". Sobre sus canas rebotaban los silbidos del público, los gritos, la bronca, enorme, amplificada según pasaban los minutos y cuya espoleta fue el cambio de Owen -"pensé que era una buena idea, pero no sirvió para nada; no nos salía nada"-. Arrigo Sacchi, el nuevo director de la sección de fútbol, observaba escribiendo sin descanso en una pequeña libreta desde el palco, entre Butragueño y Amancio, lo que García Remón definió como "un bloqueo desde que el árbitro pitó el inicio del partido: "Desde el minuto 1 hemos jugado mal".

El técnico blanco tardó casi media hora en comparecer ante la prensa, en dar explicaciones, tras el choque. Estaba en el vestuario, encerrado con unos jugadores "que están muy mal, destrozados, hundidos, cansados y conscientes de la mala cara ofrecida".

Owen sí había salido ya de la caseta. Fue el primero en abandonar el estadio. En el césped aún resonaba la bronca final del público, el despliegue airado de pañuelos, los gritos de "¡fuera, fuera!" y la recomendación de algunos -los sufientes para que se oyera muy bien- de despedir al preparador, que aseguró que sus cambios fueron "por decisión técnica, pues nadie estaba lesionado".

"No hemos dado la talla", fue el análisis, redundante, del portero, Casillas, que, con su habitual estilo telegráfico y sincero, aseguró que la única noticia positiva fue "recibir sólo un gol, porque podrían haber sido cuatro perfectamente".

Su colega del Sevilla, Esteban, estuvo de acuerdo y le señaló a él como "el jugador más importante del Madrid". Esteban, irónico, dijo, sin embargo, que él mismo no se había ganado "el sueldo" porque el Madrid no había tirado a puerta "ni una sola vez". Especialmente reivindicativo, adujo que "siempre se buscan excusas cuando pierde un grande", pero que en esta ocasión, según sus reflexiones, la causa fue "muy clara": "Ganamos porque fuimos mucho mejores. Cualquiera que haya visto el partido sabe por qué hemos vencido".

El preparador del Sevilla, Joaquín Caparrós, reivindicó también el buen juego de su equipo para justificar el resultado: "Hemos controlado todos los resortes del juego, tanto los ofensivos como los defensivos, y así es muy difícil que otro equipo te gane". Su equipo llevaba 20 años sin vencer en el Bernabéu. "No hemos venido temblorosos como otras veces, no nos ha pesado el ambiente", razonó Caparrós, que añadió como mérito a esa templanza "la juventud de casi todos los miembros de la plantilla". Un grupo del que destacó "la ilusión". Eso sí, apeló al tópico de "la tranquilidad" y de "lo mucho que resta para el final de la temporada". Sobre su rival, aseguró que el Madrid "tiene que decidirse sobre su modelo y tiene que tener el espíritu de equipo que la alta competición requiere".

Por su parte, Zidane pidió reflexión a sus compañeros por la imagen ofrecida: "Esta derrota da que pensar. Fue muy difícil jugar al adversario. Hicimos lo que pudimos, pero luego no nos salió nada. Todos tenemos que reflexionar, y mucho. La semana de vacaciones nos va a venir muy bien".

García Remón, en su repaso a la situación del Madrid tras la derrota, que calificó de "muy dolorosa", reconoció que la distancia que les separa del Barcelona -13 puntos, a la espera de que se jueguen los siete minutos que restan del encuentro con la Real Sociedad, que marchaba con empate (1-1) cuando la amenzada de bomba- "es muy grande y es difícilisimo que remontemos tanta desventaja; lo cierto es que la distancia se está haciendo demasiado grande". En opinión del técnico, que negó sentirse "solo", la única receta es ir "partido a partido" tras las vaciones y en ese periodo -el Madrid vuelve el día 30 al trabajo- "despejarse un poco la cabeza".

Casillas fue incluso un paso más allá en el esbozo de la situación clasificatoria de los blancos: "Está complicado coger al Barça. Son cuatro encuentros los que tiene que perder. Con otro pinchazo nuestro, creo que sólo nos quedaría el segundo puesto. El próximo fallo puede ser determinante". En las anteriores cuatro campañas de Florentino Pérez como presidente blanco nunca había habido un agujero tan grande entre el líder y el Madrid. " La distancia con el Barça ya es muy grande y tienen margen para ganar la Liga", concedió también con franqueza Zidane.

El presidente del Sevilla, José María del Nido, calificó el juego de su equipo de "primoroso" y, en la línea de su técnico, insistió en "la superioridad" de su grupo sobre el Madrid: "El Sevilla aspira ahora a otras cosas más altas, no precisamente a la permanencia en la categoría".

Los jugadores suramericanos del Madrid se marcharon tras el encuentro en un vuelo a sus países para pasar allí las vacaciones. Sacchi conversó con Emilio Butragueño y Ramón Martínez. García Remón se marchó, solo, a su casa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de diciembre de 2004