Reportaje:

Juegos de Navidad

Los expertos destacan la importancia de que los padres aprovechen las vacaciones para comunicarse con sus hijos mediante actividades formativas y lúdicas

Quizá no haya unas vacaciones donde los niños ocupen un lugar más destacado que en las de Navidad. De ahí, que los expertos aseguren que no hay una mejor época para que los padres traten de acompañar y entender, al fin, cómo y a qué juegan sus hijos. Esta observación les puede aportar múltiples aprendizajes. Desde cómo perciben los niños el mundo de los adultos, cuáles son sus anhelos o de qué manera se les puede estimular a realizar otras actividades que no sea ver la televisión o enchufarse a la consola.

"Los padres no suelen tener ni idea de cómo se divierten sus hijos, ni cómo se reparten los papeles cuando juegan a algo o cómo nos imitan", señala el director del departamento de Psicología Evolutiva de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, José Luis Linaza. "Pero, en cambio, si les observan, percibirán que las niñas por lo general suelen conocer más los roles de la mujer (madres, peluqueras, profesoras), mientras que los niños tienden a asumir los papeles de personajes fantásticos", añade.

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En esta idea de que los padres concedan más protagonismo y empatía a sus hijos, deben ser ellos, aseguran los expertos, los que guíen a sus padres sobre qué actividades les apetecería hacer durante las vacaciones y por qué. "Seguro que quieren hacer deporte (y van a comprobar que sus padres son menos capaces de lo que ellos creían), o van a querer leer ciertos libros, o visitar museos que les interesan por algún aspecto que los padres desconocían", prosigue Linaza.

La motivación tiene mucho que ver con proponer a los chavales actividades que tengan en cuenta sus intereses y gustos. "Y los padres y educadores no serán nunca capaces de hacerlo si ellos mismos no disfrutan con las tareas que les encomiendan", señala Linaza.

A continuación proponemos una serie de actividades a las familias para realizar con los niños estas vacaciones:

- Lectura de libros. Sigue siendo la apuesta principal de los expertos. Aconsejan que sean los niños los que elijan qué libros quieren leer, quizá motivados por sus aficiones, y no que lo hagan sus padres. Es bueno que los chavales se acostumbren a leer una hora diaria. Los padres pueden establecer un plan de lectura, por capítulos o páginas. "El problema es que muchos no saben orientar a sus hijos sobre qué deben leer", señala el profesor de Didáctica General y experto en Educación Social de la UNED, Tiberio Feliz. "Y, sin embargo, hay toda una red de bibliotecas públicas infrautilizadas". Y añade Linaza: "A través de la lectura los padres pueden descubrir que sus hijos tienen gustos mucho más parecidos a ellos de lo que creían".

- Análisis de periódicos. La prensa sigue manteniendo un vínculo sociabilizador. El análisis de los periódicos por parte de toda la familia permite comentar entre todos las noticias, criticarlas y reflexionar sobre ellas. No tienen por qué ser reportajes sujetos a la actualidad, sino información sobre descubrimientos científicos o hechos atemporales. Esta actividad facilita la comunicación de los padres con sus hijos.

- Juegos de palabras. Los expertos recomiendan que los padres jueguen con sus hijos a actividades donde se fomente y practique el vocabulario. Pueden ser cadenas de palabras (por ejemplo, ¿qué evoca la palabra escalera?: subir, arriba, lo alto, lo bajo...) sin que se pueda repetir ninguna de ellas. "Estas actividades estimulan la atención, la memoria, la fluidez de palabra, el enriquecimiento del vocabulario", señala la profesora titular de la UNED de Educación Permanente y experta en Educación no formal, Nieves Almenar.

- Narración de cuentos. Los abuelos juegan aquí un papel importante en la transmisión de leyendas o cuentos antiguos. Pueden acompañar a sus nietos a recorrer el barrio y narrarles historias de los edificios o de cómo era la ciudad o el pueblo en el pasado. "Es importante que se establezca una colaboración intergeneracional y que los chicos aprendan a no marginar a los mayores por cuestión de edad", explica Nieves Almenar.

También pueden ser los propios niños los que inventen sus propios cuentos. "Una buena fórmula para que lo hagan es a partir de una pregunta que les formule un adulto (por ejemplo, ¿qué pasaría si en lugar de llover del cielo a la tierra, lloviese de la tierra al cielo?), con el objetivo de obligarles a pensar y a elaborar un discurso", prosigue Almenar.

- Crear objetos. Una buena fórmula de estimular la creatividad de los niños es hacer un uso inusual de un producto. Por ejemplo, papel periódico para hacer un barco, o una capa, o un sombrero..."Estamos acostumbrados a que un objeto sólo puede servir para una cosa", dice Almenar. Y añade: "El otro día una amiga me comentaba que su hijo había llegado a casa diciendo que tenía que hacer un pastor con un bollo relleno de chocolate y ¡al final toda la familia consiguió hacerlo!".

- Tareas de casa. Las vacaciones son el momento para que los niños aprendan determinadas tareas domésticas. Es una buena forma para fomentar la igualdad de sexo, la autonomía y la creación de hábitos. Pueden hacer desde su cama hasta pasteles y dulces de Navidad.

Una mujer comparte con sus hijos actividades de ocio y aprendizaje.
Una mujer comparte con sus hijos actividades de ocio y aprendizaje.SANTI BURGOS

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 19 de diciembre de 2004.

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