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Los sondeos a pie de urna dan un empate en la segunda vuelta de las presidenciales rumanas

El primer ministro socialdemócrata y el alcalde conservador de Bucarest se atribuyen la victoria

La carrera por la presidencia de Rumania no tocaba anoche todavía a su fin, ya que los dos sondeos a pie de urna difundidos tras la segunda vuelta de las presidenciales coincidían en dar un empate técnico entre los dos candidatos, el primer ministro socialdemócrata, Adrián Nastase, y el conservador alcalde de Bucarest, Traian Basescu. Los datos oficiales del escrutinio se conocerán previsiblemente hoy, pero ninguno de los dos candidatos quiso esperar: anoche ambos se proclamaron vencedores y animaron a sus seguidores a celebrar el triunfo en la calle.

"Rumania necesita un presidente potente, un conducator poderoso, un dirigente firme", afirmó Nastase en la sede de su partido. Pese al empate de los sondeos -elaborados por las empresa Curs y Metromedia-, proclamó su victoria e incluso se atrevió a cifrar en 160.000 votos la diferencia a su favor que espera obtener cuando se proclamen los resultados.

Su oponente, Traian Basescu, el candidato de la Alianza entre Demócratas y Liberales (DA), recibía la noticia en aires de fiesta. "Es el triunfo de la democracia y del pueblo rumano", repetía Basescu ante los vítores de sus partidarios en la sede de la Alianza. "No nos robéis", coreaban sus seguidores desde la plaza de la Universidad. Los partidarios de Nastase, tras un primer momento de desencanto, también salieron a la calle celebrando festivamente su supuesta victoria.

Con unas cifras provisionales de abstención por encima del 40%, el electorado no ha decidido con claridad que la integración en la Unión Europea sea terminada por un presidente del mismo color que el que les ha llevado a las puertas de la UE. Rumania tiene previsto ingresar en la Unión en 2007.

En las elecciones legislativas del pasado 28 de noviembre, los socialdemócratas lograron una estrecha victoria sobre DA y deberán coligarse con la organización que representa a la minoría húngara para poder formar un Gobierno estable.

Los observadores de la ONG Pro Democracia, que ha llevado a cabo el seguimiento de los comicios después de denunciar numerosas irregularidades en la primera vuelta, no hablaban anoche de fraude, pero han constatado que la picaresca continúa poniendo en evidencia al sistema electoral. "Estamos detectando irregularidades por parte de las autoridades locales, que están trasladando a los votantes a las urnas en coches particulares y microbuses; una presión importante, si tenemos en cuenta que el 75% de los alcaldes de Rumania son del PSD", declaraba a EL PAÍS Cristian Parvulescu, el presidente de dicha ONG. Ahora, con diferencias tan ajustadas, hasta la picaresca puede tornarse en fraude.

La última decisión la tendrán los doce observadores internacionales que ha enviado la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europea (OSCE) a estos comicios para monitorizar su limpieza.

En la primera vuelta, las acusaciones del opositor Basescu empañaron la victoria de los socialdemócratas. Con gesto serio, los miembros del Gobierno en funciones, del partido ganador, se presentaban ante los medios explicando un clamoroso error en la contabilización de los votos nulos. Ayer, la amargura volvía a sus caras: los resultados no parecían los que esperaban.

"El voto de hoy es una respuesta a muchas preguntas importantes que los rumanos han formulado para el día de mañana, la dirección que debemos seguir es la de la estabilidad y la prosperidad", aseveraba Nastase en el momento de depositar su voto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de diciembre de 2004