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ETA empaña el Día de la Constitución con siete bombas de escasa potencia

Zapatero afirma que el único destino de la banda es el abandono de las armas

ETA irrumpió ayer en el Día de la Constitución con siete artefactos de escasa potencia que los terroristas hicieron estallar en Ávila, Valladolid, León, Santillana del Mar, Málaga, Ciudad Real y Alicante, después de avisar de su colocación. Una decena de personas resultaron heridas leves. La policía considera que las bombas de ayer, las cinco que estallaron en Madrid el viernes y la desactivada en Almería el sábado han sido colocadas por dos comandos itinerantes. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se unió a la condena de los partidos políticos. "El único destino de ETA es el abandono de las armas", declaró en el Congreso.

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La amenaza terrorista llegó ayer a las fuerzas de seguridad a través de dos avisos. El primero se produjo con una llamada a las 12.40 al diario Gara, que anunciaba que a las 13.30 estallarían sendos artefactos en Santillana del Mar, Ávila, León y Valladolid. Quince minutos después, otra llamada al mismo medio advirtió de otros artefactos en Ciudad Real, Alicante y Málaga.

Las bombas, de escasa potencia, explotaron en lugares céntricos de las siete ciudades. Estaban dotadas de temporizadores eléctricos y una escasa cantidad de explosivo: unos 300 gramos. La policía, según los primeros indicios, cree que se trata de nitrato amónico, el mismo utilizado el viernes en las gasolineras de Madrid y el encontrado un día más tarde en Almería.

El ministro del Interior, José Antonio Alonso, reiteró ayer que ETA dispone de capacidad operativa y que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado mantienen la máxima tensión en la lucha contra el terrorismo.

Los atentados de ayer empañaron el acto de celebración del 26º aniversario de la Constitución, convocado en el Congreso de los Diputados, al que no acudieron representantes de los partidos nacionalistas PNV, EA, ERC y BNG.

Tras el acto celebrado en el Congreso, el Gobierno y el PP confirmaron sus diferencias sobre la reforma de la Constitución que el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, pretende impulsar para su aprobación al final de la legislatura.

Mariano Rajoy, presidente del Partido Popular, declaró a los periodistas que el actual Gobierno socialista "no es de fiar" para pactar una reforma de la Constitución y recordó que su partido no votará la modificación de la Carta Magna si se admite la pretensión del Ejecutivo catalán de introducir en la reforma estatutaria el término de "comunidad nacional" para definir a Cataluña. Zapatero atribuyó los últimos ataques del PP al Gobierno a un "acceso febril que pasará".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de diciembre de 2004