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CARTAS AL DIRECTOR

Hay que moverse

Las continuas violaciones de derechos humanos contra la población iraquí, así como las vejaciones y torturas que periódicamente se escapan del secreto militar "aliado" hacia los medios, sin que esto suponga una nueva movilización de la ciudadanía mundial contra la barbarie de la guerra (otra más que han iniciado los políticos corruptos al servicio de inconfesables causas), está haciendo que nuestra especie se sienta impotente a pesar del progreso material e intelectual conseguido, y que se vuelva apática o conformista con la injusticia depredadora que procede de los poderes fácticos. En este juego de poder y violencia la gente sencilla seguimos, a pesar del adelanto moderno, sin tener ni voz ni voto (entendiendo este último como voto consciente, no manipulado).

Hoy y siempre que se actúa de este modo es, y sigue siendo, el momento de movilizarse en repulsa contra la acción incontrolada de este poder que no respeta nuestro deseo de paz y concordia ni respeta a los organismos internacionales existentes (ONU, Tribu

-nal Penal Internacional, etcétera) que podrían defendernos a los ciudadanos, a los pueblos y a las naciones de su arbitrio, si verdaderamente sirvieran para lo que se crearon.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de diciembre de 2004